Cuadro: Jeremy Geddes. Heat Death, Oil on Board. 2009

Nota informativa:
Este era el blog del antiguo dueño de LA LIBRERÍA LA PECERA. Dejó de actualizarse en 31 de marzo de 2011. Las opiniones aquí vertidas no se corresponden con la nueva gerencia de la Librería.
Nuevo blog: http://elcaimansincopado.blogspot.com/

Dirección de la nueva libreria: www.librerialapecera.es

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Sobre las máquinas de escribir en Trópico de Cáncer

Seis veces escribe "máquina de escribir" Henry Miller en Trópico de Cáncer. Por orden....

"He trasladado la máquina de escribir a la habitación contigua, donde puedo verme en el espejo mientras escribo."

"El día va avanzando a buen paso. Estoy arriba, en el balcón de la casa de Tania. El drama continúa abajo, en el salón. El dramaturgo está enfermo y desde arriba su cráneo desnudo parece más escabroso que nunca. Su cabello es de paja. Sus ideas son de paja. También su esposa es de paja, aunque todavía un poco húmeda. Toda la casa está hecha de paja. Aquí estoy en el balcón, esperando a que llegue Boris. Mi último problema -el desayuno- ha desaparecido. He simplificado todo. En caso de que se presenten nuevos problemas, puedo llevarlos en mi mochila, junto con mí ropa sucia. Estoy despilfarrando todo mi dinero. ¿Qué necesidad tengo de dinero? Soy una máquina de escribir. Se ha apretado el último tornillo. La cosa fluye. Entre la máquina y yo no hay separación. Yo soy la máquina..."

"La Pascua llegó como una liebre congelada... pero en la cama se estaba calentito. Hoy vuelve a hacer bueno y por los Campos Elíseos, al atardecer, es como un serrallo al aire libre atestado de huríes de ojos negros. Los árboles están completamente cubiertos de follaje y de verdor tan puro, tan rico, que parece como si todavía estuvieran mojados y resplandecientes de rocío. Desde el Palais du Louvre hasta Etoile es como una pieza de música para pianoforte. Hace cinco días que no toco la máquina de escribir ni miro un libro;  tampoco se me ha ocurrido ni una sola idea, salvo la de ir al American Express. Esta mañana, a las nueve, ya estaba allí, justo cuando abrían las puertas, y he vuelto a la una. Sin noticias. A las cuatro y media salgo como una flecha del hotel, decidido a hacer una última intentona."

"Un día mi amigo Anatole vino a verme. Nanantatee quedó encantado. Insistió en que Anatole se quedara a tomar el té. Insistió en que probase las tortitas de grasa y el pan rancio. «Has de venir todos los días -dijo-, a enseñarme ruso. Un idioma muy bello, el ruso. Quiero hablarlo. ¿Cómo dices eso, Endri? Repítelo: ¿borsht?  ¿Quieres escribírmelo, Endri, por favor?...» Y tengo que escribírselo a máquina, nada menos, para que pueda  observar mi técnica. Compró la máquina de escribir después de haber cobrado la indemnización por  el brazo, porque el doctor se lo recomendó como un buen ejercicio. Pero pronto se cansó de la máquina: era  una máquina inglesa."

Henry Miller’s Typewriter at the Henry Miller Library, Big Sur:

"A petición de Swift, había empezado a dejarme crecer la barba. Decía que la forma de mi cráneo requería una barba. Tenía que sentarme junto a la ventana con la Torre Eiffel detrás de mí, porque él quería que saliera también en el cuadro la Torre Eiffel. También quería que se viese la máquina de escribir. Kruger cogió también la costumbre de pasar a visitarnos por aquella época; sostenía que Swift no sabía nada de pintura. Le exasperaba ver cosas desproporcionadas. Creía en las leyes de la Naturaleza, implícitamente."

Máquina de escribir de Henry Miller, Big Sur, California

"Hasta que no me hube sentado y no hube contemplado despacio la habitación, no me di cuenta de que estaba otra vez en París. Era la habitación de Carl, no había duda. Como una jaula de ardilla y un cagadero a un tiempo. Apenas había espacio en la mesa para la máquina de escribir portátil que usaba. Siempre era igual, tanto si tenía una gachí como si no. Siempre un diccionario abierto sobre un volumen del Fausto de cantos dorados, siempre una petaca, una boina; una botella de vin rouge, cartas, manuscritos, periódicos viejos, acuarelas, una tetera, calcetines sucios, mondadientes, sales de Kruschen, condones, etc. En el bidet había cáscaras de naranja y los restos de un bocadillo de jamón." 


(A veces sueño que) soy henry Miller


3 comentarios:

TSI-NA-PAH dijo...

Henry y las mujeres!

Mae dijo...

Buena entrada y buenos vídeos.

Mira este. Cuando lo ví pensé inmediatamente en tí:
http://www.youtube.com/watch?v=ePyUXs4pr2U
Contempla el futuro y tiembla, librero...
(porque, a pesar de todo, serlo es un sacerdocio, creo, una condición eterna)

IVAN dijo...

«...en los garitos y en los templos
suena la misma canción,
todo el mundo sabe que esto va a ponerse feo.
Nadie está a salvo de los aguaceros,
y donde llueve es en el corazón.
Ya no hay refugio, tú y yo lo sabemos.
Otra vez llegó la hora de los lamentos...»

Amén a las clarificadoras palabras del maestro. Espero que todo vaya bien, se os hecha de menos. Esta tarde intento llamarte y platicamos un ratín. Se os quiere.