Cuadro: Jeremy Geddes. Heat Death, Oil on Board. 2009

Nota informativa:
Este era el blog del antiguo dueño de LA LIBRERÍA LA PECERA. Dejó de actualizarse en 31 de marzo de 2011. Las opiniones aquí vertidas no se corresponden con la nueva gerencia de la Librería.
Nuevo blog: http://elcaimansincopado.blogspot.com/

Dirección de la nueva libreria: www.librerialapecera.es

sábado, 27 de marzo de 2010

Brodsky y la literatura


Josef Brodsky nació en San Petersburgo.
Abandonó sus estudios de bachillerato.
Pasó 18 meses en un campo de trabajo soviético, acusado de parasitismo social.
Tenía 24 años.
Dos imágenes...

Transcripción de su juicio:
Juez: ¿Cuál es su ocupación?
Brodsky: Soy poeta.
Juez: ¿Quién lo reconoce a usted como poeta? ¿Quién le ha dado la autoridad para llamarse poeta?
Brodsky: Nadie. ¿Quién me ha dado la autoridad para pertenecer al género humano?
Juez: ¿Ha estudiado para eso?
Brodsky: ¿Para qué?
Juez: Para ser poeta. ¿Por qué no hizo usted estudios en una escuela donde lo prepararan, donde pudiera aprender?
Brodsky: No pienso que la poesía pueda ser materia de enseñanza.
Juez: ¿Qué es entonces?
Brodsky: Creo que es... un don de Dios...


"Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos". Anne Applebaum. Ed. Mondadori.
Un periodista tomó estas notas y las pasó a occidente.
Después de dos años, se le concedió la libertad, y finalmente fuie expulsado de la URSS.
Una imagen...
La bofetada de un ratón a un elefante...
"La poesía es... un don de Dios..." ("Soy algo que no podéis controlar... Hago algo que no podéis regular...")

Segunda imagen:

"... La literatura, como la pobreza, es conocida por cuidar de los suyos, sobre todo por la antigua y quizá hasta ahora infundada creencia de que, si los maestros de este mundo fueran mejor leídos, podrían reducirse la incuria y la desdicha que obligan a liar los bártulos a millones de personas. Como no nos queda mucho en que poder confiar, y casi todo parece condenado al fracaso, debe insistirse en que la literatura constituye el único seguro moral posible para una sociedad; en que es el antídoto permanente del principio según el cual el hombre es un lobo para el hombre; en que aporta el mejor argumento contra cualquier teoría política que sólo tenga en cuenta a las masas y aplaste al individuo, aunque sólo sea por el hecho de que la diversidad humana constituye el material básico de la literatura y su raison d'être. Se impone que hablemos porque debe insistirse en que la literatura es la mayor maestra de sutileza humana (probablemente más que cualquier religión), y en que si una sociedad impide la existencia natural de la literatura y la posibilidad de aprender de las obras literarias, lo que está haciendo es reducir su propio potencial, retrasar su progreso y, a la larga, poner quizá en peligro su propio tejido. Si todo ello significa que vamos a hablar sólo entre nosotros, tanto mejor (no para nosotros pero sí para la literatura)."

Del dolor y la razón. Ed. Destino, 2000. Pág. 33

En 1972, siete años después de ser liberado, emprendió el camino del exilio y en 1977 obtuvo la nacionalidad estadounidense. En 1987, con 47 años, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura, convirtiéndose en la cuarta persona más joven merecedora de este honor, después de Rudyard Kipling (42 años), Albert Camus (43 años) y Sinclair Lewis (45 años).


foto encabezamiento Andrea Hauer

jueves, 25 de marzo de 2010

La librería de los escritores

Acabo de volver de mi "revisión" del sintrón; cuatro años de cordialidad con mi enfermero han dado paso a unas afables muestras de aprecio ("hombre..." "buenos días..." "ya te echaba de menos...") curiosamente yo no sé su nombre y él siempre me llama Juan Manuel, pero sé que nos caemos bien. Como los niveles de coagulación estaban bien, me he metido al salir una tostada con tomate y un café enorme entre pecho y espalda, he abierto La Pecera, he llamado a mi santa, he pinchado un disco de Premiata Fornería Marconi y me he puesto a ello. De alguna manera estaba deseando llegar y ponerme porque en la sala de espera he estado leyendo un librito que me llegó ayer de reposición a la Pecera y que me he llevado a la consulta porque cabía en el bolsillo de mi chaqueta y era el que estaba más a mano, encima del montón que hace bulto en el mostrador a la espera de ser colocados en sus correspondientes baldas.
"La Librería de los escritores" tiene varios años ya, pero da lo mismo, es un libro formálmente precioso, muy bien hecho, sensiblemente presentado, con unas ilustraciones cuidadísimas y encima de lo que trata me embauca irremediablemente. El texto es de Mijaíl Osorguín, las ilustraciones son de Alexéi Rémizov y tiene un anexo con poesías (en papel satinado con la copia manuscrita en el margen izquierdo) de Marina Tsvietáiva. Editorial Sexto piso.

Estamos en "Moscú, 1918. El clima de ausencia de censura que sigue a la Revolución de Octubre da paso sin tardanza a una censura aún mayor. El escritor y bibliófilo Mijaíl Osorguín decide entonces, junto a un puñado de intelectuales a cual más excéntrico, fundar en Moscú la que llaman La Librería de los Escritores. Pronto se convierte en un pequeño centro cultural, un lugar de descanso y un refugio para escritores, profesores, artistas y estudiantes, para todos aquellos que no querían romper con la cultura ni reprimir sus últimas inquietudes espirituales. En aquellos calamitosos años, cuando los libros se usaban para calentar las estufas, a falta de novedades editoriales, deciden publicar cortas tiradas de libros manuscritos (puño y letra, un sólo ejemplar) de autores como Alexéi Rémizov o Marina Tsvietáieva. Este es el relato en primera persona de aquella iniciativa única." (sic)


Qué puedo decir, un librito que se lee tan rápido que exalta aún más el placer que supone sumergirse en lo que narra. Bibliófilos penitentes, coperativistas irredentos, quijotescos revolucionarios que pronto comprueban en sus carnes la deriva ideológica de los arribistas hambrientos de poder y sustento, la NEP, las purgas, todo ello contado con una sencillez abrumadora y un amor hacia los libros y la vida que emociona; poco más de 50 páginas que condensan una forma de vivir, de sentir y de afrontar la vida que condensa terriblemente el desencanto y la poesia de quien sabe que lo que le ha tocado vivir es a la vez infame y bello.

Mijaíl Osorguín (Perm, 1879 – París, 1942) tituló una de sus primeras obras "Los juegos del destino" pensando seguramente en su propia vida: su precoz tendencia revolucionaria, cuando era aún muy joven y compaginaba sus estudios de derecho con el periodismo, le obligaron a exiliarse de Rusia en 1906. Tras pasar diez años en Italia vuelva a Moscú entusiasmado por la revolución de Octubre, sin embargo, apenas un par de años más tarde es arrestado, estando en prisión dos años, y en 1922, junto a otro grupo de intelectuales, fue deportado a Alemania. En 1923 llegó a aParís acompañado de una se sus alumnas Tatiana Bakúnina, que pasó a ser poco después su esposa. Entre sus más de veinte libros destaca la novela "Una calle de Moscú", en la que narra cómo las turbulencias de los años 1914 a 1918 sacudieron incluso la más pacífica calle moscovita.

Tanto en la vida como en la obra literaria de Alexéi Rémizov (Moscú, 1877 - París, 1957) lo fantástico y lo estrafalario se unen para dar lugar a un universo tan personal como peculiar. Por su participación casual en una protesta estudiantil en 1897 fue arrestado y deportado a Siberia, primero a Penza y más tarde a Vologda y a Ust-Sysosk; una vez allí aprovechó para profundizar en la historia del folclore ruso y se casó con una estudiante de arqueología que alentó su interés por la caligrafía antigua. Su obra combina las reminiscencias de la cultura popular medieval con elementos góticos. En París, donde se exiliaron en 1923, escribió obras cada vez más estrambóticas, llenas de personajes oníricos y demonios que acompañaba con dibujos y grabados que le dieron cierta fama. Su reputación comenzó a declinar cuando, después de la Segunda Guerra Mundial, se obsesionó con volver a la Unión Soviética, ganándose el desprecio más absoluto del círculo de escritores emigrado rusos, de hecho, Nabokov, que lo trató en esos años finales, dijo de él que "lo único positivo que puedo decir de Remizov es que realmente vivió en el mundo de la literatura".

Marina Ivánovna Tsvetáyeva (en cirílico Марина Ивaновна Цветaева)nació en Moscú en una familia acomodada y, siendo aún muy joven, publicó suy primer libro, "Álbum vespertino", que le proporcionó una precoz celebridad dentro de lso círculos litararios d ela capital. Su vida fue una sucesión de exilios, en 1922 debió exiliarse a Berlín, luego se instaló en Praga y fialmente en París. Vivió 14 años en Francia, desdichada y deprimida. Vuelve a la Unión Soviética para reunirse con su marido Serguéi Efrón y con su hija, en 1939. Durante la invasión nazi, junto con otros escritores, es evacuada a la República tártara. El ostracismo al que fue condenada, la miseria, los horrores del stalinismo, el arresto de su marido y la deportación de su hija a Siberia la llevaron al suicidio en 1941. Deja una obra viva, fuerte, intransigente que fue salvada de la destrucción y del olvido por su hija Ariadna Efrón. En la Unión Soviética permaneció casi inédita hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó a ser conocida a través de hojas clandestinas.

Libritos como este le reconcilian a uno con oficio de tendero expendedor de best sellers y se vuelve a creer librero, y lo que es mejor, lector.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Siempre joven

Hay canciones que te acompañan toda la vida aunque no seas capaz de explicar por qué. Quizá sea cierta progresión de acordes, o tal vez que la oíste en una circunstancia tan particular que sin quererlo se convirtió en una especie de tatuaje emocional imposibe de disociar de ti, de lo que eres o de cómo te sientes. No lo sé, pero lo quieras o no, ahí están, formando parte de tu banda sonora privada que no es nunca tan privada, porque ninguna canción es sólo tuya...

"Forever Young" de Bob Dylan... lo tiene. A parte de su innegable carga lírica y musical, algo debe tener para erizame la puñetera piel de la manera que lo hace. Sea la versión que sea (que en el caso de Dylan es harto paradógico y vasto).
Según palabras de Dylan, "Escribí "Forever Young" en Tucson. La escribí pensando en uno de mis chicos y sin querer ser demasiado sentimental. Las frases me vinieron solas. Fueron escritas en un minuto, y así es como surgió la canción. Realmente no quería escribirla, buscaba algo diferente. La canción se escribió sola. Algunas canciones son así." Desde su aparición en el año 1974 en el álbum Planet Waves, Forever Young ha sido una de las canciones más populares de Bob Dylan. Soy incapaz de recordar cuándo fue la primera vez que la escuché, aunque recuerdo varios momentos en los que sí lo hice. Madrid, en el Mago, en el 93; en el coche de mi tío Pepe, camino de casa, a todo trapo en el walkman en diciembre del 96; en la playa de San Juan, a finales de los 80, medio borracho, de madrugada, en un radiocassette más propio de un rapero ochentero que de un diletante morrisoniano, teniendo una vulgar epifanía delirante sobre mí mismo y mi corazón; la primera vez que vi el último vals de The Band, en casa, sólo...

Acaba de salir un libro, un libro precioso sobre esta canción. Lo tengo a mi lado. Editado por Blume. En este libro, el artista Paul Rogers ofrece una nueva interpretación de su letra. Con imágenes inspiradas en las canciones más clásicas de Dylan, así como en importantes capítulos de su vida, convierte este sencillo libro en un tributo directo y sincero. Paul Rogerd: "Escuchar casi todos los álbumes de Dylan mientras creaba las ilustraciones para este libro me dio tiempo para pensar en las personas que le inspiraron, y cómo su vida ha inspirado a tantos. Estos dibujos incluyen imágenes de la vida y las letras de canciones de Dylan. Algunas son obvias y otras pretendían esconder cierto misterio. Por lo tanto, coged algunos álbumes de Dylan, sentaos, escuchad las letras, mirad el libro y a ver qué podéis encontrar."
9,95 €... luego alguien me dirá que los libros son caros...

El libro....


Que dios te bendiga y te guarde siempre
que todos tus deseos se hagan realidad
que hagas siempre para los demás
y dejes que los demas hagan por ti.
Que puedas construir una escalera a las estrellas
y subas un peldaño cada dia.
Que sigas siempre joven
siempre joven, siempre joven,
que sigas siempre joven.

Que crezcas para ser bueno
que crezcas para ser de verdad
que siempre sepas la verdad
y veas las luces a tu alrededor.
Que tengas siempre coraje
mantente firme y sé fuerte.
Que sigas siempre joven
siempre joven, siempre joven,
que sigas siempre joven.

Que tengas siempre cosas que hacer
que tus pasos siempre estén en marcha
que tengas unos pilares fuertes
cuando corran vientos de cambio
Que tu corazon siempre esté alegre
que tu canción se cante siempre.
Que sigas siempre joven
siempre joven, siempre joven,
que sigas siempre joven.

Mi versión favorita...

viernes, 19 de marzo de 2010

Alguien cree que el hombre lámpara tiene algo que decir sobre el oficio de librero, aunque a él lo que le gustaria es hablar sobre Big Star

La semana pasada me hicieron una entrevista, a mi, paupérrimo librero, para una revista de corte religioso que se publica en Manzanares desde tiempos casi inmemoriales (yo, al menos, soy incapaz de recordar cuándo comenzó a publicarse). Suenan Big Star, Alex Chilton ha muerto. Joder. A veces me gusta escribir sin poder oír lo que pienso por el volumen de la música. September girls, por citar alguna... Radio City es su album, de hecho hay días en lo que pienso que es un disco casi perfecto (Sister Lovers es triste de cojones... o al menos eso me ha parecido hoy, por lo que he preferido Radio City de largo...)
La propuesta de la entrevista me descolocó, primero por ser para una publicación con la que tengo poco que ver, aunque alguna vez he escrito algo en ella (cosa poco reseñable por otro lado porque en Manzanares casi todo el mundo ha escrito alguna vez en ella) y segundo porque quien me hizo la entrevista es una persona con la que intuyo tener muchas cosas en común.
Hablamos de la librería, de por qué se llama como se llama, de qué significa ser librero (una forma de ganarse la vida) y cosas así. Después hablamos de libros. Él tomaba notas en un folio, cosa que me chocó pero que acabó gustándome (siempre he creído que las entrevistas son en su mayor parte falsas, no hay silencios, tartamudeos, inflexiones, divagaciones... yo en su día hice varias, garbadora en mano, y nunca supe realmente cuánto pone uno de su cosecha). Dije que nunca había leído tan poco como desde que tengo la librería. Es verdad, creo, o al menos siento que leo poco, tal vez porque estoy expuesto a tal cantidad de información sobre lo que se edita que me frustra no llegar a tanto; seguramente lea como antes, pero no puedo evitar sentir esa especie de angustia grafóloga y no disfruto lo que leo como debería. Dije que si tuviera vacaciones, me dedicaría a leer. Mala publicidad para un librero, lo sé, pero si hago un listado mental de lo que no he leído aún y de los libros que tengo empezados a medias, mi cerebro se colapsa. Leo blogs, noticias de presentaciones, los libros amontonados sobre mi mesa crecen, mutando en deshechos cuyas partes aparecen y desaparecen, cayendo en un olvido ficticio del que salen cuando menos lo espero, escondidos tras una esquina, vengativos y rencorosos. ¿Terminé de leer "Tokyo ya no nos quiere"? Joder, creo que sí... ¿Y "Suicidios ejemplares"? Lo dejé a medias, no porque no me gustase sino porque fue sepultado por... quién sabe. Espero que haya sido por di Benedetto, que a su vez también ha sido sepultado. Colapso de garrafón, y el garrafón soy yo. El modelo 347 de Hacienda que debería estar haciendo resume mi presente de tendero, los archivadores con apuntes de arriba me señalan, pleitesía indolente, diciéndome lo que debo o no debo hacer...


Me dijo que me enviaría la entrevista antes de publicarla por mail por si quería añadir algo, que es como decirle a un mecánico que aunque el coche esté perfecto, si quiere echarle un ojo que se lo eche (y te desarma el coche). Así que no creo que cambie nada, quizá le pida si me deja colgarla en el blog (y de paso le digo que tengo blog, que no quise decírselo para que no saliera en la entrevista, no me preguntéis por qué)

Leyendo:
(rescatados de la pila con gran alborozo):
"El ángel literario" Eduardo Halfón. Ed. Anagrama
"El misterio de Olga Chejova" Antony Beevor. Ed. Crítica
(empezados estos días sin visos de ser abandonados):
"Los trapos sucios. Autobiografía de Motley Crue" Ed. Espop
"Jardín de invierno" Monika Zgustova. Ed. Destino

Big Star... primavera en curso... september girls...



Y una joya de su primer disco...

viernes, 12 de marzo de 2010

Tripas, de Chuck Palahniuk


Durante la gira de promoción de una de sus obras ("Fantasmas") Palahniuk decidió experimentar con su público, leyéndole como parte central del acto el cuento Tripas, que despierta atractiva repulsión, desconcierto y visceral excitación entre quienes lo escuchan y donde la masturbación es el eje temático que Chuck descarga sobre su audiencia, en un escabroso relato de forzoso masoquismo. Dicho relato aparece en aquel libro. Se dice que unas 35 personas se desmayaron mientras oían la lectura. La revista Playboy publicaría más tarde la historia en su número de marzo de 2004. En su gira para promocionar "Stranger Than Fiction: True Stories" en el verano de 2004, volvió a leer la historia a la audiencia, elevando el total de desmayos a 53, y más tarde a 60, durante la gira para promocionar la edición de bolsillo de "Diario: Una novela". El último desmayo en una lectura de "Tripas" ocurrió en noviembre de 2004 en Durham (Carolina del Norte).

TRIPAS
Por Chuck Palahniuk

"Tomen aire.

Tomen tanto aire como puedan. Esta historia debería durar el tiempo que logren retener el aliento, y después un poco más. Así que escuchen tan rápido como les sea posible.

Cuando tenía trece años, un amigo mío escuchó hablar del “pegging”. Esto es cuando a un tipo le meten un pito por el culo. Si se estimula la próstata lo suficientemente fuerte, el rumor dice que se logran explosivos orgasmos sin manos. A esa edad, este amigo es un pequeño maníaco sexual. Siempre está buscando una manera mejor de estar al palo. Se va a comprar una zanahoria y un poco de jalea para llevar a cabo una pequeña investigación personal. Después se imagina cómo se va a ver la situación en la caja del supermercado, la zanahoria solitaria y la jalea moviéndose sobre la cinta de goma. Todos los empleados en fila, observando. Todos viendo la gran noche que ha planeado.

Entonces mi amigo compra leche y huevos y azúcar y una zanahoria, todos los ingredientes para una tarta de zanahorias. Y vaselina.

Como si se fuera a casa a meterse una tarta de zanahorias por el culo.

En casa, talla la zanahoria hasta convertirla en una contundente herramienta. La unta con grasa y se la mete en el culo. Entonces, nada. Ningún orgasmo. Nada pasa, salvo que duele.

Entonces la madre del chico grita que es hora de la cena. Le dice que baje inmediatamente.

El se saca la zanahoria y entierra esa cosa resbaladiza y mugrienta entre la ropa sucia debajo de su cama.

Después de la cena va a buscar la zanahoria, pero ya no está allí. Mientras cenaba, su madre juntó toda la ropa sucia para lavarla. De ninguna manera podía encontrar la zanahoria, cuidadosamente tallada con un cuchillo de su cocina, todavía brillante de lubricante y apestosa.

Mi amigo espera meses bajo una nube oscura, esperando que sus padres lo confronten. Y nunca lo hacen. Nunca. Incluso ahora, que ha crecido, esa zanahoria invisible cuelga sobre cada cena de Navidad, cada fiesta de cumpleaños. Cada búsqueda de huevos de Pascua con sus hijos, los nietos de sus padres, esa zanahoria fantasma se cierne sobre ellos. Ese algo demasiado espantoso para ser nombrado.

Los franceses tienen una frase: “ingenio de escalera”. En francés, esprit de l’escalier. Se refiere a ese momento en que uno encuentra la respuesta, pero es demasiado tarde. Digamos que usted está en una fiesta y alguien lo insulta. Bajo presión, con todos mirando, usted dice algo tonto. Pero cuando se va de la fiesta, cuando baja la escalera, entonces, la magia. A usted se le ocurre la frase perfecta que debería haber dicho. La perfecta réplica humillante. Ese es el espíritu de la escalera.

El problema es que los franceses no tienen una definición para las cosas estúpidas que uno realmente dice cuando está bajo presión. Esas cosas estúpidas y desesperadas que uno en verdad piensa o hace.

Algunas bajezas no tienen nombre. De algunas bajezas ni siquiera se puede hablar.

Mirando atrás, muchos psiquiatras expertos en jóvenes y psicopedagogos ahora dicen que el último pico en la ola de suicidios adolescentes era de chicos que trataban de asfixiarse mientras se masturbaban. Sus padres los encontraban, una toalla alrededor del cuello, atada al ropero de la habitación, el chico muerto. Esperma por todas partes. Por supuesto, los padres limpiaban todo. Le ponían pantalones al chico. Hacían que se viera... mejor. Intencional, al menos. Un típico triste suicidio adolescente.

Otro amigo mío, un chico de la escuela con su hermano mayor en la Marina, contaba que los tipos en Medio Oriente se masturban de manera distinta a como lo hacemos nosotros. Su hermano estaba destinado en un país de camellos donde los mercados públicos venden lo que podrían ser elegantes cortapapeles. Cada herramienta es una delgada vara de plata lustrada o latón, quizá tan larga como una mano, con una gran punta, a veces una gran bola de metal o el tipo de mango refinado que se puede encontrar en una espada. Este hermano en la Marina decía que los árabes se la ponen dura y después se insertan esta vara de metal dentro de todo el largo de su erección. Y se masturban con la vara adentro, y eso hace que masturbarse sea mucho mejor. Más intenso.

Es el tipo de hermano mayor que viaja por el mundo y manda a casa dichos franceses, dichos rusos, útiles sugerencias para masturbarse. Después de esto, un día el hermano menor falta a la escuela. Esa noche llama para pedirme que le lleve los deberes de las próximas semanas. Porque está en el hospital.

Tiene que compartir la habitación con viejos que están ahí por sus tripas. Dice que todos tienen que compartir la misma televisión. Su única privacidad es una cortina. Sus padres no lo visitan. Por teléfono, dice que sus padres ahora mismo podrían matar al hermano mayor que está en la Marina.

También dice que el día anterior estaba un poco drogado. En casa, en su habitación, estaba tirado en la cama, con una vela encendida y hojeando revistas porno, preparado para masturbarse. Todo esto después de escuchar la historia del hermano en la Marina. Esa referencia útil acerca de cómo se masturban los árabes. El chico mira alrededor para encontrar algo que podría ayudarlo. Un bolígrafo es demasiado grande. Un lápiz, demasiado grande y duro. Pero cuando la punta de la vela gotea, se logra una delgada y suave arista de cera. La frota y la moldea entre las palmas de sus manos. Larga y suave y delgada.

Drogado y caliente, se la introduce dentro, más y más profundo en la uretra. Con un gran resto de cera todavía asomándose, se pone a trabajar.

Aun ahora, dice que los árabes son muy astutos. Que reinventaron por completo la masturbación. Acostado en la cama, la cosa se pone tan buena que el chico no puede controlar el camino de la cera. Está a punto de lograrlo cuando la cera ya no se asoma fuera de su erección.

La delgada vara de cera se ha quedado dentro. Por completo. Tan adentro que no puede sentir su presencia en la uretra.

Desde abajo, su madre grita que es hora de la cena. Dice que tiene que bajar de inmediato. El chico de la cera y el chico de la zanahoria son personas diferentes, pero tienen vidas muy parecidas.

Después de la cena, al chico le empiezan a doler las tripas. Es cera, así que se imagina que se derretirá adentro y la meará. Ahora le duele la espalda. Los riñones. No puede pararse derecho.

El chico está hablando por teléfono desde su cama de hospital, y de fondo se pueden escuchar campanadas y gente gritando. Programas de juegos en televisión.

Las radiografías muestran la verdad, algo largo y delgado, doblado dentro de su vejiga. Esta larga y delgada V dentro suyo está almacenando todos los minerales de su orina. Se está poniendo más grande y dura, cubierta con cristales de calcio, golpea y desgarra las suaves paredes de su vejiga, obturando la salida de su orina. Sus riñones están trabados. Lo poco que gotea de su pene está rojo de sangre.

El chico y sus padres, toda la familia mirando las radiografías con el médico y las enfermeras parados allí, la gran V de cera brillando para que todos la vean: tiene que decir la verdad. La forma en que se masturban los árabes. Lo que le escribió su hermano en la Marina. En el teléfono, ahora, se pone a llorar.

Pagaron la operación de vejiga con el dinero ahorrado para la universidad. Un error estúpido, y ahora jamás será abogado. Meterse cosas adentro. Meterse dentro de cosas. Una vela en la polla o la cabeza en una horca, sabíamos que serían problemas grandes.

A lo que me metió en problemas a mí lo llamo “Bucear por perlas”. Esto significaba masturbarse bajo el agua, sentado en el fondo de la profunda piscina de mis padres. Respiraba hondo, con una patada me iba al fondo y me deshacía de mis shorts. Me quedaba sentado en el fondo dos, tres, cuatro minutos.

Sólo por masturbarme tenía una gran capacidad pulmonar. Si hubiera tenido una casa para mí solo, lo habría hecho durante tardes enteras.

Cuando finalmente terminaba de bombear, el esperma colgaba sobre mí en grandes gordos globos lechosos.

Después había más buceo, para recolectarla y limpiar cada resto con una toalla. Por eso se llamaba “bucear por perlas”. Aun con el cloro, me preocupaba mi hermana. O, por Dios, mi madre.

Ese solía ser mi mayor miedo en el mundo: que mi hermana adolescente virgen pensara que estaba engordando y diera a luz a un bebé de dos cabezas retardado. Las dos cabezas me mirarían a mí. A mí, el padre y el tío. Pero al final, lo que te preocupa nunca es lo que te atrapa.

La mejor parte de bucear por perlas era el tubo para el filtro de la pileta y la bomba de circulación. La mejor parte era desnudarse y sentarse allí.

Como dicen los franceses, ¿a quién no le gusta que le chupen el culo? De todos modos, en un minuto se pasa de ser un chico masturbándose a un chico que nunca será abogado.

En un minuto estoy acomodado en el fondo de la piscina, y el cielo ondula, celeste, através de un metro y medio de agua sobre mi cabeza. El mundo está silencioso salvo por el latido del corazón en mis oídos. Los shorts amarillos están alrededor de mi cuello por seguridad, por si aparece un amigo, un vecino o cualquiera preguntando por qué falté al entrenamiento de fútbol. Siento la continua chupada del tubo de la pileta, y estoy meneando mi culo blanco y flaco sobre esa sensación. Tengo aire suficiente y la polla en la mano. Mis padres se fueron a trabajar y mi hermana tiene clase de ballet. Se supone que no habrá nadie en casa durante horas.

Mi mano me lleva casi al punto de acabar, y paro. Nado hacia la superficie para tomar aire. Vuelvo a bajar y me siento en el fondo. Hago esto una y otra vez.

Debe ser por esto que las chicas quieren sentarse sobre tu cara. La succión es como una descarga que nunca se detiene. Con la polla dura, mientras me chupan el culo, no necesito aire. El corazón late en los oídos, me quedo abajo hasta que brillantes estrellas de luz se deslizan alrededor de mis ojos. Mis piernas estiradas, la parte de atrás de las rodillas rozando fuerte el fondo de concreto. Los dedos de los pies se vuelven azules, los dedos de los pies y las manos arrugados por estar tanto tiempo en el agua.

Y después dejo que suceda. Los grandes globos blancos se sueltan. Las perlas. Entonces necesito aire. Pero cuando intento dar una patada para elevarme, no puedo. No puedo sacar los pies. Mi culo está atrapado.

Los paramédicos de emergencias dirán que cada año cerca de 150 personas se quedan atascadas de este modo, absorvidas por la bomba de circulación. Queda atrapado el pelo largo, o el culo, y se ahoga. Cada año, cantidad de gente se ahoga. La mayoría en Florida.

Sólo que la gente no habla del tema. Ni siquiera los franceses hablan acerca de todo. Con una rodilla arriba y un pie debajo de mi cuerpo, logro medio incorporarme cuando siento el tirón en mi culo. Con el pie pateo el fondo. Me estoy liberando pero al no tocar el concreto tampoco llego al aire. Todavía pateando bajo el agua, revoleando los brazos, estoy a medio camino de la superficie pero no llego más arriba. Los latidos en mi cabeza son fuertes y rápidos.

Con chispas de luz brillante cruzando ante mis ojos me doy vuelta para mirar... pero no tiene sentido. Esta soga gruesa, una especie de serpiente azul blancuzca trenzada con venas, ha salido del desagüe y está agarrada a mi culo. Algunas de las venas gotean rojo, sangre roja que parece negra bajo el agua y se desprende de pequeños rasguños en la pálida piel de la serpiente. La sangre se disemina, desaparece en el agua, y bajo la piel delgada azul blancuzca de la serpiente se pueden ver restos de una comida a medio digerir.

Esa es la única forma en que tiene sentido. Algún horrible monstruo marino, una serpiente del mar, algo que nunca vio la luz del día, se ha estado escondido en el oscuro fondo del desagüe de la pileta, y quiere comerme.

Así que la pateo, pateo su piel resbalosa y gomosa y llena de venas, pero cada vez sale más del desagüe. Ahora quizá sea tan larga como mi pierna, pero aún me retiene el culo. Con otra patada estoy a unos dos centímetros de lograr tomar aire. Todavía sintiendo que la serpiente tira de mi culo, estoy a un centímetro de escapar.

Dentro de la serpiente se pueden ver granos de maíz y maníes. Se puede ver una brillante bola anaranjada. Es la vitamina para caballos que mi padre me hace tomar para que gane peso. Para que consiga una beca gracias al fútbol. Con hierro extra y ácidos grasos omega tres. Ver esa pastilla me salva la vida.

No es una serpiente. Es mi largo intestino, mi colon, arrancado de mi cuerpo. Lo que los doctores llaman prolapso. Mis tripas absorvidas por el desagüe.

Los paramédicos dirán que una bomba de agua de piscina toma 360 litros de agua por minuto. Eso son unos 200 kilos de presión. El gran problema es que por dentro estamos interconectados. Nuestro culo es sólo la parte final de nuestra boca. Si me suelto, la bomba sigue trabajando, desenredando mis entrañas hasta llegar a mi boca. Imaginen cagar 200 kilos de mierda y podrán apreciar cómo eso puede destrozarte.

Lo que puedo decir es que las entrañas no sienten mucho dolor. No de la misma manera que duele la piel. Los doctores llaman materia fecal a lo que uno digiere. Más arriba es chyme, bolsones de una mugre delgada y corrediza decorada con maíz, cacahuetes y arvejas.

Eso es la sopa de sangre y maíz, mierda y esperma y cacahuetes que flota a mi alrededor. Aún con mis tripas saliendo del culo, conmigo sosteniendo lo que queda, aún entonces mi prioridad era volver a ponerme el short. Dios no permita que mis padres me vean la polla.

Una de mis manos está apretada en un puño alrededor de mi culo, la otra arranca el short amarillo del cuello. Pero ponérmelos es imposible.

Si quieren saber cómo se sienten los intestinos, compren uno de esos condones de piel de cabra. Saquen y desenrrollen uno. Llénenlo con crema de cacahuete, cúbranlo con lubricante y sosténganlo bajo el agua. Después traten de rasgarlo. Traten de abrirlo en dos. Es demasiado duro y gomoso. Es tan resbaladizo que no se puede sostener. Un condón de piel de cabra, eso es un intestino común.

Ven contra lo que estoy luchando.

Si me dejo ir por un segundo, me destripo.

Si nado hacia la superficie para buscar una bocanada de aire, me destripo.

Si no nado, me ahogo.

Es una decisión entre morir ya mismo o dentro de un minuto. Lo que mis padres encontrarán cuando vuelvan del trabajo es un gran feto desnudo, acurrucado sobre sí mismo. Flotando en el agua sucia de la piscina del patio. Sostenido por atrás por una gruesa cuerda de venas y tripas retorcidas. El opuesto de un adolescente que se ahorca cuando se masturba. Este es el bebé que trajeron del hospital trece años atrás. Este es el chico para el que deseaban una beca deportiva y un título universitario. El que los cuidaría cuando fueran viejos. Aquí está el que encarnaba todas sus esperanzas y sueños. Flotando, desnudo y muerto. Todo alrededor, grandes lechosas perlas de esperma desperdiciada.

Eso, o mis padres me encontrarán envuelto en una toalla ensangrentada, desmayado a medio camino entre la piscina y el teléfono de la cocina, mis desgarradas entrañas todavía colgando de la pierna de mis shorts amarillos. Algo de lo que ni los franceses hablarían.

Ese hermano mayor en la Marina nos enseñó otra buena frase. Rusa. Cuando nosotros decimos: “Necesito eso como necesito un agujero en la cabeza”, los rusos dicen: “Necesito eso como necesito un diente en el culo”. Mne eto nado kak zuby v zadnitse. Esas historias sobre cómo los animales capturados por una trampa se mastican su propia pierna; cualquier coyote puede decir que un par de mordiscos son mucho mejores que morir.

Mierda... aunque seas ruso, algún día podrías querer esos dientes. De otra manera, lo que tienes que hacer es retorcerte, dar vueltas. Enganchar un codo detrás de la rodilla y tirar de esa pierna hasta la cara. Morder tu propio culo. Uno se queda sin aire y mordería cualquier cosa con tal de volver a respirar.

No es algo que te gustaría contarle a una chica en la primera cita. No si quieres besarla antes de ir a dormir. Si les cuento qué gusto tenía, nunca nunca volverían a comer calamares.

Es difícil decir qué les disgustó más a mis padres: cómo me metí en el problema o cómo me salvé. Después del hospital, mi madre dijo: “No sabías lo que hacías, amor. Estabas en shock”. Y aprendió a cocinar huevos pasados por agua.

Toda esa gente asqueada o que me tiene lástima... la necesito como necesito dientes en el culo.

Hoy en día, la gente me dice que soy demasiado delgado. En las cenas, la gente se queda silenciosa o se enoja cuando no como la carne asada que prepararon. La carne asada me mata. El jamón cocido. Todo lo que se queda en mis entrañas durante más de un par de horas sale siendo todavía comida. Chauchas o atún en lata, me levanto y me los encuentro allí en el inodoro.

Después de sufrir una disección radical de los intestinos, la carne no se digiere muy bien. La mayoría de la gente tiene un metro y medio de intestino grueso. Yo tengo la suerte de conservar mis quince centímetros. Así que nunca obtuve una beca deportiva, ni un título. Mis dos amigos, el chico de la cera y el de la zanahoria, crecieron, se hicieron grandes, pero yo nunca llegué a pesar un kilo más de lo que pesaba cuando tenía trece años. Otro gran problema es que mis padres pagaron un montón de dinero por esa piscina. Al final mi padre le dijo al tipo de la piscina que fue el perro. El perro de la familia se cayó al agua y se ahogó. El cuerpo muerto quedó atrapado en el desagüe. Aun cuando el tipo que vino a arreglar la piscina abrío el filtro y sacó un tubo gomoso, un aguachento resto de intestino con una gran píldora naranja de vitaminas aún dentro, mi padre sólo dijo: “Ese maldito perro estaba loco”. Desde la ventana de mi pieza en el primer piso podía escuchar a mi papá decir: “No se podía confiar un segundo en ese perro...”.

Después mi hermana tuvo un atraso en su período menstrual.

Aun cuando cambiaron el agua de la pileta, aun después de que vendieron la casa y nos mudamos a otro estado, aun después del aborto de mi hermana, ni siquiera entonces mis padres volvieron a mencionarlo.

Esa es nuestra zanahoria invisible.

Ustedes, tomen aire ahora.

Yo todavía no lo hice."

FASTASMAS
ISBN: 9788439720058
Colección: LITERATURA MONDADORI
Nº Edición:1ª
Año de edición:2006
Plaza edición: BARCELONA
PVP: 19.50
480 páginas

martes, 9 de marzo de 2010

The Beatles, su cómic




Supongo que no hay nada nuevo que se pueda decir de los Beatles, sobre todo en libro. Me quedo con "Revolución en la mente", sigue siendo de largo mi libro preferido de los Beatles, dentro de lo poco (en comparación a lo que hay) que he leído sobre ellos, que me temo que lleva años descatalogado y que, para colmo, no hay día que no me acuerde de dicho libro porque presté y nunca más vi... No hay año que no se publique alguna biografía, estudio o.... comic. Y en ese sentido, lo último que ha salido es "The Beatles. Su historia" de la Editorial Rossell, especializada en cómic.
Me dio el chivatazo Lorena, lo pedí y "vualá". Una pequeña joya donde distintos autores desvelan en tiras fragmentos de la historia de los Beatles, todos con resultados muy buenos (ahí ya entra los gustos estéticos de cada uno, hay dibujantes más naif, más expresionistas, más imaginativos...) La encuadernación está cuidadísima, hecha con mimo y con gusto, por lo que el precio no es inconveniente, tanto si eres un fan de los Beatles o no. A partir de textos escritos por Stéphane Nappez, los dibujantes plasman detalles de la corta vida del grupo más famoso e influyente. Y esa ha sido otra de las sorpresas a parte de los dibujantes, los textos. Me han gustado muchísimo. Ágiles, ingeniosos, incisivos...

Consciente de que poco o nada nuevo se puede decir sobre ellos, el autor lanza constantes píldoras para el erudito así como fogonazos para el profano... Resultado, cae deliciosamente del tirón... y te hace querer volver a él, pues cuando lo cierras sabes que es de esos libros que de vez en cuando te va a apetecer volver a hojear, despacio.
Extraigo uno de los textos dedicado a Abbey Road (espero que los de la editorial Rossell no se molesten) que preceden uno de los capítulos; no es maravilloso, pero es bueno, muy bueno, y ha sido elegido porque mientras leía el libro era el disco que sonaba tras "A Collection of Beatles oldies but goldies" en precioso vinilo... Insisto, el libro merece muchísimo la pena, pedírselo a vuestro librero más cercano, y si no lo tiene, insistirle, y si ni con esas, en la pecera siempre hay uno...


ABBEY ROAD
En el barrio de St. John’s Wood, en Londres, en el número tres de Abbey Road, cerca del cruce con Grove End, se encuentra el paso de peatones más famoso del mundo. La foto la tomó Ian Macmillan la mañana del 8 de agosto de 1969, hacia las diez. La sesión duró menos de un cuarto de hora, no se ensayó ni se solicitó autorización alguna.

Es la víspera de la carnicería asesina cometida por los seguidores de Manson. El Beetle (escarabajo) blanco con matrícula LMW 28 1F (la más famosa de la historia) está allí por casualidad. El coche de policía ante el que se encuentra el turista americano Paul Cole, también. “Recuerdo que le pedimos a un policía que parase el tráfico mientras yo estaba subido a la escalera para hacer las fotos”, recuerda Macmillan. “Hice varias fotos de los Beatles cruzando en un sentido, dejamos pasar a unos cuantos coches y volví a fotografiarlos mientras cruzaban en el otro sentido. La foto que resultó elegida fue la número cinco de seis. Es la única en la que sus piernas formaban una V perfecta, algo que buscaba por estética”. Los Beatles eligieron la foto en la que están de espaldas al estudio.

Grabado después de Let It Be (aunque éste se editó después), Abbey Road está considerado como el testamento de los Beatles. Es lo típico que se dice cuando haces algo antes de irte al otro barrio. ¡cuidado con lo que haces antes de estirar la pata! Evita los comentarios de tipo: “No debería haber comido alubias”. Let it be, el disco y la película, verán la luz en mayo de 1970 (Abbey Road se había editado en septiembre de 1969). Se habló de necrológica, ya que oficialmente en aquel momento los Beatles ya no existían. Let it Be iba a llamarse Get Back, como el grito salido del corazón. Pero, como al final de las películas del oeste, los Beatles dan la espalda a los Beatles. Como vaqueros solitarios, avanzan hacia el sol del atardecer, de frente y solos. Los arreglos en los títulos de crédito del final son obra de Phil Spector, que les añadirá un exceso de cuerdas y de coros. ¡Coros femeninos! La versión des-spectorizada, Let it Be Naked, saldrá en 2003, más ajustada a la idea de Paul, aunque los otros tres nunca renegaron de la versión adornada. Phil, el del gatillo fácil, fue el verdadero propietario de la funeraria en la historia de los Beatles (y no Ringo, como dijeron los iluminados al ver la portada de Abbey Road, en el asunto de la muerte de Paul). Phil desenfundó los pañuelos y las flores de plástico.


El 29 de agosto de 1966, los Beatles dan su último concierto en una gira en el Candlestick Park de San Francisco. La película Let it Be debía acabar con un concierto, como última llamada a escena antes de la dispersión. Los cuatro no se ponen de acuerdo ni en el lugar ni en el formato del concierto. John sugiere África o un manicomio. Paul sueña con una pequeña sala, como en los tiempos del Cavern Club. Ringo quiere quedarse en Inglaterra, está harto de expediciones. George no quiere ni oír hablar de tocar en público. Así, el 30 de enero de 1969, acompañados por Billy Preston, suben a la azotea de su estudio de Apple en Saville Row. La manifestación no está autorizada. Dirán los policías al cabo de 45 minutos de concierto. Les dará tiempo a tocar cinco canciones. Los Beatles conocieron a Billy en Hamburgo en 1962. Esta figura del pasado será como un bálsamo. Billy es uno de los candidatos al codiciado título de “quinto” Beatle. Hay tantos quintos Beatles como dedos en las manos de la diosa Shiva. Sus nombres: Stuart Stucliffe, Peter Best, Biran Epstein, George Martin, Neil Aspinall, Mal Evans, Klaus Voormann, Yoko Ono, Jimmy Nicol (el batería que sustituyó a Ringo durante una parte de la gira australiana de 1964), Derek Taylor (su responsable de prensa, Billy Preston…
La cara B de Abbey Road suele concitar las opiniones favorables de los menos Beatlemaníacos. El medley de 16 minutos fue idea de Paul y de George Martin. John acabó por plegarse a la idea. El vaquero John ya mira en dirección al horizonte estrellado de la Chica Oceánica. Se acerca el final de la película de scarabeat, así que…. Un medley… Vale, ¿por qué no? Todo valía para una canción. Ahí reside la fuerza dek dúo Lennon/McCartney. Las letras de los dos podrían figurar en una antología de poesía contemporánea. Son un compendio de experiencias cotidianas, entre derivas financieras, robos de fans, recuerdos de vacaciones, Beethoven, la lectura de periódicos, etc. El mosaico empieza con “You Never Give Your Money”, de Paul. Qué coñazo de negocios. Apple Corps las está pasando canutas. A continuación, tres de John: “Sun King”, “Mean Mr. Mustard” y “Polythene Pam”. Oimos a John lanzar un “Oh, look out” que nos devuelva a Paul. ¡Cuidado! Hay una ladrona entrando por la ventana de tu cuarto de baño. Pero la autentica última playa es un tema emboscado detrás de un silencio de 15 segundos: “Her Majesty”. Veintitrés segundos para brindar por la reina que, según parece, es una chica bastante maja.



Más detalles sobre el libro y sobre la Editorial Rossell... AQUÍ...


SU MAJESTAD ES UNA CHICA MUY LINDA, PERO NO PINTA GRAN COSA
SU MAJESTAD ES UNA CHICA MUY LINDA, PERO CAMBIA DE DÍA EN DÍA
ME GUSTARÍA DECIRLE QUE LA QUIERO MUCHO, PERO TENDRÍA QUE ESTAR HARTO DE VINO
SU MAJESTAD ES UNA CHICA MUY LINDA
ALGÚN DÍA SERÁ MÍA, OH YEAH
ALGÚN DÍA SERÁ MÍA

Paul rules, siempre...