Cuadro: Jeremy Geddes. Heat Death, Oil on Board. 2009

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viernes, 19 de febrero de 2010

Remembering Django Reinhardt...

Jean Cocteau escribió sobre Django Reinhardt: "Django muerto es como una de esas fieras apacibles que se mueren en su jaula. Vivió como uno sueña vivir, en un carromato. Y cuando aquello ya no era un carromato, seguía siendo un carromato. Su alma era itinerante y santa. Y sus ritmos le pertenecían como las rayas le pertenecen al tigre, como la luz que irradiaba y como sus bigotes. Los llevaba en la piel..."

Como buen gitano, se supone que mañana sábado, 20 de febrero, se cumple el centenario del nacimiento de Django, aunque otros dicen que fue el 23 de enero de 1910 cuando nació. Con Louis Armstrong y con muchos otros músicos de jazz que nacieron en esos años, pasa lo mismo, no creo que sus madres guardasen la partida de nacimiento o corriensen al ayuntamiento más cercano a inscribir a sus retoños. Algunos lo celebrarán mañana. Cualquier excusa es calva. Yo llegué a Django por Stephane Grappelli, y no al revés, como suele ser habitual, y por casualidad, como se descubren las cosas cuando se comparte piso en Madrid siendo estudiante con beca y por el piso pasa demasiada gente comopara conocerlos a todos, llevando bebidas, libros y algunos hasta discos. En 1952, Django vivía semi retirado, repartiendo su tiempo entre la pintura y las pesca, en Samois. A principios de enero de 1953, Norman Grantz le ofrece una gira. El ocho de abril entrará, por última vez, en un estudio para grabar en compañía de Martial Solal y Pierre Michelot. El 15 de mayo le da una congestión cerebral, falleciendo esa noche. Así desapareció aquel personaje fuera de serie, tierno y carpichoso, endiabladamente encantador, que se había convertido en el más grande de los guitarristas de jazz. Así lo leí en un bar precioso llamado El Parnaso un día de diario, feliz como una ostra, cuando encontrabas trocitos de cielo en foma de bar donde podías oir encima música "decente".

Jean Baptiste, llamado Django, de la tribu gitana de los "manouches", nació en el carromato familiar, pongamos que un día indeterminado entre enero y febrero de 1910 en Liverchies, Bélgica. Autodidacta, empezará a tocar con trece años en los bailes populares, acompañando a acordeonistas. En 1928 su carromato se incendia y Django, a causa de las quemaduras, pierde dos dedos de la mano izquierda (la mano del mástil). Lo que para cualquier otro hubiese significado el fin, para Django fue empezar de nuevo. Reaprendió a tocar la guitarra inventándose una técnica hecha a la medida de su mano atrofiada. Fue en Toulon donde entablará amistad con el pintor Èmile Savitri, que le descubre a su vez el jazz. Paupérrimo nómada sibarita se ganará la vida actuando en clubes con su hermano Joseph por la Costa Azul.


Regresa a París y empieza a tocar acompañado por violinistas, hasta que en 1934 crea, junto a Grappelli, en quinteto del Hot Club du France, grabando sus primeros discos para Ultraphone. Lo que suena en aquello surcos es increible, algo nuncaantes escuchado. ¿Es jazz o no es jazz? Crean algo tan revolucionario que todo lo que sea utilizar esa fórmula, está abocada a sonar a Django, a ser un epígono de él. Creó un estilo del cual fue su principio y su final. El quinteto estaba únicamente formado por instrumentos de cuerda (un violín, una guitarra solista, dos de acompañamiento y un contrabajo). Es a la vez intimista y exultante, evocadora y vitalista, refinada y rebosante de un swing contagioso y cálido. Django se convertirá en el primer músico europeo que pase a ser una influencia clave para los guitarristas americanos. Toca con todos los grandes solitas americanos que visitan la capital francesa, atreviéndose a ponerle swing a Bach, grabando con Eddie South y Grappelli el Primer Movimiento del Concierto en re menor. Se granjeó a pulso fama de impredecible. Fueron varias las veces en las que no se presentó a dar un concierto con la sala llena bajo la excusa de irse a pasear al parque o a la playa, o sencillamente, de no querer levantarse de la cama.

La II Guerra Mundial les sorprendió en Londres, donde se quedó Grappelli, volviéndose el resto del grupo a Francia. Mientras el resto de sus hermanos de raza sufrió la persecución y los campos de concentración, Django Reinhardt, tuvo la suerte de ser el protegido de uno de los funcionarios de la administración nazi aficionado a su música. Es otra historia tristemente delirante y paradójica de la Segunda Guerra Mundial. Para colmo, Django Reinhardt y su música fue, durante la ocupación nazi de Paris, uno de los símbolos culturales de la Resistencia. Acabada la Segunda Guerra Mundial Stephane Grappelli y Django Reinhardt vuelven a reunirse. En 1946 Django es invitado por el gran Duke Ellington a una gira con su orquesta por los Estados Unidos. Django acepta encantado, convencido de que su fama entre el público estadounidense es mayor de lo que en realidad era. Al regresar a Europa se siente un tanto decepcionado por la tímida acogida que tuvo entre el público. De hecho, sólo existe una grabación de esta gira, gracias a que George Steiner puso un micrófono en un palco del Chicago Civic Center durante una de las actuaciones.
En 1951, a los 41 años, Django Reinhardt decide retirarse de la música y se va a vivir a Samois sur Seine, cerca de Fontainebleau, para dedicarse a dos de sus aficiones favoritas: pescar y pintar.Llámenme lo que quieran, pero la última vez que estuve en París hace cuatro años, lo primero que compré fue un disco de él... Crocojazz se llama la tienda (64, rue de la Montagne Sainte-Geneviève).
En cuanto salga un poquito el sol, pinchar cualquier canción de Django, algo dentro de vosotros os lo agradecerá...

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