Cuadro: Jeremy Geddes. Heat Death, Oil on Board. 2009

Nota informativa:
Este era el blog del antiguo dueño de LA LIBRERÍA LA PECERA. Dejó de actualizarse en 31 de marzo de 2011. Las opiniones aquí vertidas no se corresponden con la nueva gerencia de la Librería.
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lunes, 21 de diciembre de 2009

Lorenzo, el de Alhabia


Vaya por delante que “Lawrence de Arabia” es una película que me aburre. La encuentro larguísima, excesiva y, mientras que Omar Sharif, Sir Alec Guinnes y Anthony Quinn son actores que siempre me han gustado, no me ha pasado lo mismo con Peter O’Toole; cuestión de vísceras, imagino. Sé que le debo otro visionado a tan magna película, pero hoy por hoy me da pereza, y por lo tanto sigo manteniendo la impresión que tuve cuando la ví por última vez hace diez años, buena pero un poco tostón.
Sin embargo, avatares literarios me han hecho acercarme de nuevo a esta película y leer sobre ella. Como pasa muchas veces con las obras maestras (a parte de su carácter de “o lo tomas o lo dejas”) es tanto o más interesante lo que las envuelven, qué incidentes la acompañaron y qué “leyendas urbanas” arrastran. Lawrence de Arabia, en este sentido, es fascinante, a parte de ser la una película sin ningún primer plano, plano medio o de lejos, ni plano lejísimos, de ninguna mujer...
El rodaje se inició en Jordanía, pero tras 8 meses se abortó el proyecto por los problemas políticos de la zona. Ayudantes técnicos de David Lean, el director de la película, le hablaron de Almería como lugar idóneo y barato donde seguir con la filmación. Tanto Lean como Eddie Fowlie, su ayudante artístico, quedaron encantados con el entorno y convencieron a los productores de que era el lugar perfecto(tanto que la siguiente película de Lean, Doctor Zhivago, también se rodó en España, con Omar Sharif, actor que al principio a Lean no le convencía lo más mínimo). Tras unos días de rodaje en Sevilla, todo el set se desplazó a Almería.
El propio David Lean se compró una casa frente al mar, en la playa del Algarrobico, a la entrada de Carboneras. Allí vivía con Bárbara Neal, su mujer, una atractiva rubia neozalendesa, criada en Inglaterra, de intensos ojos azules que paseaba con unos elegantes vestidos de colores vivos por aquel pequeño pueblo en el que, en esos años, casi todas las mujeres vestían siempre de riguroso negro. Eddie Fowlie acondicionó una casa de ocho habitaciones frente al mar para los actores también en Carboneras (hoy es el Hotel El Dorado, y sigue siendo suyo y sigue abierto…).
El rodaje de la gran superproducción se inició a principios de abril y concluyó a principios de julio.

Los lugares para la filmación se localizaron en la capital, El Alquián, Cabo de Gata, Tabernas, Gérgal, Níjar, Rodalquilar y Carboneras. El “revuelo” en esa parte de la provincia fue notable. La gente de Carboneras poco a poco se iba habituando a ver camellos donde hasta entonces sólo había habido burros, y multitud de camiones llenaban la zona de arena para que aquello pareciese el desierto de Aqaba. Una rebelión árabe sería el punto de partida para movilizar a una provincia. Muchos fueron los almerienses que se desplazaron hasta el plató de cine establecido en Carboneras. Durante tres meses más de 200 hombres construyeron este fenomenal y rico decorado del que hoy, desgraciadamente, no quedan restos. La ciudad estaba formada por unas 300 casas, sobre las que destacaban la mezquita y los edificios oficiales. En las afueras, rambla adentro, se construyó un campamento turco con más de 70 tiendas blancas, que serían la base de los 400 extras -soldados turcos- que defendían la ciudad. En el km. 30 de la carretera de Níjar se construyó un hospital turco. En las cercanías de Cabo de Gata, se dispuso un ferrocarril con una vía de 2,5 km de longitud. Dos trenes fueron desmontados en piezas, llevados por camiones, y remontados sobre las vías. Se filmaron allí ataques y voladuras de trenes turcos. Más de cuatrocientos caballos -traídos desde Jérez de la Frontera, Guadix, Sevilla y Madrid- y ciento cincuenta camellos. El número de figurantes fue muy grande, y todo el pueblo de Carboneras se movilizó para sumarse a otros extras que procedían de la capital y otros pueblos. Entre los autóctonos, a la película y al protagonista se les conocía como Lorenzo, el de Alhabia.


Entre las anécdotas más famosas se encuentra la protagonizada por 30 jinetes gitanos que protagonizaron una escena en una de las dunas de la playa. David Lean presenciaba la toma, manifestando su satisfacción. Los jinetes pasaron la colina, se perdieron en el horizonte y nunca más se supo de los jinetes ni de los caballos. Se habla también de cómo Athony Quinn ayudó a muchas personas; en el bar Los Cármenes del Zapillo en Almería, en lugar bien visible, está la fotografía del actor. En aquel local, junto a su doble, montaron muchas de sus “actividades clandestinas”.
Desde luego, mi anécdota preferida es la que tiene como protagonista a la mujer de David Lean, Bárbara Neal, la exuberante neozelandesa, la cual cuentan que se enamoró locamente del cabo del la Guardia Civil. Dicen que, acabado el rodaje, Eddie Fowlie y Bárbara se quedaron a vivir allí. Debía de ser muy curioso verla pasear, por las calles de Carboneras, abrazada a su Guardia Civil, en una extrañísima e fascinante estampa, mezcla de sofisticación británica y tricornio español. Habrá que ir algún día al hotel El Dorado, no es de mi "estilo", pero mitomanía obliga…

viernes, 18 de diciembre de 2009

De tópicos, olivettis rotas y maniáticos saxos

Escribir de noche, en una habitación helada, elegantemente vestido, chaleco incluido, sin corbata pero con camisa, aunque un tanto arrugada después de un día de trabajo; escribir escuchando discos de Coltrane a un volumen casi irritante pero sin duda efusivo. Topicazo, topicazo de los gordos, pero cojones, un topicazo que hay que vivir una vez en la vida o, más que vivirlo, un topicazo por el que hay que dejarse llevar alguna vez, porque sí, porque salen cosas, porque la cabeza bulle, porque sale mierda y mierda sobre el papel, mierda inútil, pero nuestra, sólo nuestra, no como los tópicos, que son como ropa de temporada en una franquicia de moda. Nadie está a salvo de lo tópicos, pero a veces hay algo liberador en ellos que nos hipnotiza...

La única pega... que la máquina de escribir (una hispano-olivetti lexicon 80, verde preciosa y que pesa como un muerto) no tenía carrete de tinta y al final tuve que utilizar el ordenador portátil. Hubiera sido la ostia... Coltrane, el sonido de una máquina escribir, afuera frío, mucho, y yo que mientras escribía dudaba si el acelerado ritmo de mi corazón se debía a la batería de Elvin Jones, a la varias tazas de té que poblaban la mesa medio vacías, a la vergüenza ajena que me producía en el fondo ser tan estúpido o al simple vértigo de lo efímero. 

Sí, lo que escribí también fueron tópicos... Topicazos de los gordos… ¿La catarsis...? Pues supongo que, muerto de sueño, flechita del ratón, edición, seleccionar todo, botón de borrar y fuera... adiós... y Coltrane sonando sin parar...

Da asco, y también mucha vergüenza, ser tan obvio pero...

Es ridículo que un tópico te haga sentir vivo, pero a veces la vida es así de extraña. 

Milos me perdonará haber borrado todo lo de ayer, pero él sabe que aún así, estamos llegando al fin, y esta vez es el de verdad.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Autobiografía de Errol Flynn


Los distribuidores me siguen enviando boletines de novedades que, por cuestión de fechas, de momento no puedo pedir, por lo tanto los miro rápidamente, primero porque me conozco y segundo porque es tontería pedir cosas nuevas ahora. Entre esas miradas rápidas, veo esto y... claro, me largo a la web del editor en cuestión y leo... Por fin la autobiografía en castellano de ERROL FLYNN, el hombre que en sus 50 años vivió tan intensamente que es como si hubiera vivido tres o cuatro vidas de cualquier mortal. A Errol, persona, o lo odias o lo amas. Como actor es otra cosa; por dios, la de tardes que he pasado frente al televisor viendo sus películas, cuando eso era posible en la tele, incluso con sólo dos canales... Errol o Burt... Me gustó siempre más Burt Lancaster, no sé por qué, igual siempre intuí que destrás de la sonrisa embaucadora de Errol se escondía un gran hijodeputa, pero claro, menudo hijodeputa...
Han tenido que pasar 50 años para ver editado en español un libro cuyo primer lanzamiento data de 1959. En fin, como es evidente que no me lo he leído aún, os dejo la sinopsis del libro del gran capitán sangre. Siempre es buena excusa para poner una flamante foto de este vividor.
Altamente recomendado y un buen regalo para estas fechas que se nos avecinan, en las librerías que lo tengan, claro...



Autobiografía ERROL FLYNN
Aventuras de un vividor, Errol Flynn




Para los millones de espectadores que le adoraron como Robin Hood o como el Capitán Blood, Errol Flynn (1909-1959) vivió una vida mucho más emocionante que cualquiera de las aventuras que llevó a la pantalla: viajes exóticos, hazañas criminales, relaciones con mujeres hermosas, acusaciones de estupro, escándalos...

“Aventuras de un vividor” es la crónica desacomplejada de la tumultuosa vida de un hombre que no era inmoral, sino amoral. Nunca habríamos sospechado que Errol Flynn fuera un escritor divertido y brillante, pero a juzgar por sus memorias es todo eso y más. Lo que sorprenderá a la gente que conoció al Flynn de los sórdidos titulares que marcaron su vida y [su muerte] es el retrato que emerge de un hombre sensible, inteligente y sabio. La suya fue una vida de incesante búsqueda del placer. Pero este libro constituye, además, un impagable documento sobre el mundo de Hollywood, salpicado con abundante chismografía cinematográfica e irreverentes retratos de personalidades del séptimo arte. “Aventuras de un vividor” describe con detalle –y el olfato propio de un anecdotista nato– el final de la era de los grandes estudios. Flynn ofrece unos pies de página de la historia del cine que no son fáciles de encontrar. El resultado es la autobiografía más entretenida jamás escrita por un actor. El estilo es ingenioso, el tono irónico, la actitud cínica. La fantasía y la exageración, el estilo procaz, el tono del último testamento de Errol Flynn revelan una de las personalidades más encantadoras, fascinantes y autodestructivas de Hollywood.



Cuando el Informal bromeaba con la efusividad lujuriosa de Errol no era porque sí...

ISBN: 978-84-92626-229
376 páginas, 17 x 24 cms.
Encuadernado en Rústica.
2 pliegos centrales en papel couché con 50 fotografías en Blanco y Negro.
P.V.P: 24.00 €

miércoles, 2 de diciembre de 2009

De lápidas robadas, diarios maravillosos y otras empresas destinadas al fracaso


Ha muerto Mirolad Pavic. Ha muerto Art Wye. Ha muerto el escalofrío de lo que brilla sin necesidad de nocilla ni carritos de helados. Sonrío al abrir al azar un libro sobre la mesa (y que el azar también puso ahí) y leer... "comprendí que en el mundo había obstaculos más importantes a superar que una mujer dificil"... Vizinczey y su mujer madura. No busco unas páginas más allá, cuando habla de la banal naturaleza de esas mujeres difíciles, por sobrevivir en el acantilado un poco más bajo mi manta escocesa de viaje. ¿Qué hace que unas líneas traspasen el ámbito de lo íntimo, del diario perpetuo en forma de cuadernos hermosos y maltratados, que no se escriban a boli y se tecleen en la nada del ciberespacio? Tal vez para obligarnos a que la promesa que estamos a punto de hacer la cumplamos... ¿Tiene entonces más entidad moral el espacio de nadie que mi propio espacio fungible?
Escribí una novela que llamé "La muñeca rusa" como si mi vida dependiera de ello (algo que realmente creía pero que ahora sé que no, de hecho pocas cosas conozco que se hayan de hacer como si nuestra vida dependiera de ello y a la vez es cierto que todo depende de todo) y en un momento dado primó acabarla más que exprimir su aparente potencial. Deseando ver qué pasaba no pasó nada. Mejor. Tropiezo porque tengo que tropezar, y escupo sobre mi sombra, como un delirante yonki sonriendo, orgulloso de sus dientes podridos. No hay documento de word previo. Tropiezo de nuevo. Hablo de intentar sacar de la mediocridad a unos sucios personajes entonando un mea culpa cuyo sonido ya es en sí mismo el propio error del cual me lamento.
Milos Meisner me ha vuelto a visitar a La Pecera, y me trae noticias de Irina Belokoneva. Nadie se lo merece más que ellos dos. Que le den por culo a cineastas metidos a escritores, a concursos de cartón piedra y a editoriales con el cupo cerrado a tres años vista. Felipe y Andrea me descubrieron que todo es más sencillo. Marcos me puso el espejo delante y nos recuperamos. Teo me invitó a seguir soñando. Iván se lamentó de que hubiera dejado de hacerlo y no le escuché. Lorena me leyó la primera y me salvó el saberla tan lunática como yo. Araceli y Pilar son las musas que siguen cuidando de mí, incluso desde tan lejos. Charo está, y debe, y afortunadamente el hilo no se rompe. A Eduardo aún le espero, pero siempre le escuché y le seguiré escuchando. Y Celia, además de ser Celia, es todo lo que quiero. Nombres, sólo nombres, preciosos nombres. Siempre hay alguien que se esconde en el tintero y se queda en él. Hoy he recibido un libro de Bulgakov con textos inéditos llamado "Notas en los puños". Lo abras por donde lo abras salen millones de razones. Página 25: "Mi amigo, el doctor N, desapareció. Según una versión, lo mataron; según otra, se ahogó durante el desembarco de Novorrosisk; según la tercera, está sano y salvo y se encuentra en Buenos Aires. En cualquier caso, su maleta con tres camisas de dormir, una brocha de afeitar, el recetario de bolsillo del doctor Rabov (edición de 1916), dos pares de calcetines, la fotografía del profesor Mechnikov, un panecillo francés petrificado, la novela "María Lusieva en el extranjero", seis polvos de piramidón de 0.3 y un cuaderno de notas, fue a parar a manos de su hermana"...
Relaja escribir sin fechas ni esperanzas, pero hay que robarle horas al sueño, noches a la pareja, cachitos de vida para vivir en una nada dificil de justificar, pero supongo que la historia de Irina lo merece. Se lo debo a Milos. Y me gusta que así sea. Robo y cuelgo una preciosísima fotografía de Inés Cotarelo que cuelgo sin permiso para pedirle permiso.


Leí "El maestro y Margarita" en 1999 y no logré comprender cómo me había dignado a escribir yo una novelucha un año antes sin haber leído antes a Bulgakov. De hecho nadie se debería dignar a escribir literatura sin leer antes a Bulgakov. Alguien dice en "El maestro y Margarita" que los manuscritos no arden. No, no arden. Bulgakov tuvo un diario que las autoriades soviéticas le requisaron; tras años de reclamarlo, al final volvió a sus manos. Una vez lo tuvo, humillado una y otra vez por Stalin, temeroso y desolado, decidió destruirlo. Lo quemó. Y en las llamas que envolvián ese cuaderno creyó ver algo parecido a la salvación. Sin embargo, Bulgakov ignoraba que antes de devolverle su cuaderno, las autoriades lo habían fotografiado, copiado a máquina y lo habían guardado en los archivos de la OGPU. Medio siglo más tarde, con la llegada de la perestroika, los empleados de la Lubianka rescataron el diario.
Bulgakov escribió que todo escritor alguna vez ha de cobijarse bajo "El capote" de Gogol. Cuando murió Mijail alguien robó la barata lápida que lo protegía en el cementerio Novodevichy de Moscú. Años después un lunático cogió la lápida de Gogol y la puso sobre la de Bulgakov. Eslavos... Gloriosos eslavos...

Llueve a mares y me duele mucho la espalda. Se que no venderé ningún libro más hoy. Los lectores de Dan Brown no se mojan para leerle. Los de Mijail Bulgakov sí, pero en Manzanares, que yo sepa, de estos no hay.

viernes, 27 de noviembre de 2009

El beat de John Clellon Holmes


Tengo querencia por la llamada Generación Beat. Kerouac me gusta, aunque "Big Sur" me costara horrores acabarlo, "Satori en París" me gustó mucho y "En el camino" es en el camino, y a la espera tengo la lectura de la nueva edición de Anagrama del rollo original, y creo recordar que por algún lugar he de tener una preciada edición de "Los vagabundos de Dharma" en Losada del año pum que sí, me gustó mucho. Y eso sólo de Jack. El libro de Joyce Johnson "Personajes secudarios" de Libros del asteroide, lo tengo a medias (los famosos 18...) y me gusta volver a él y releer un par de páginas antes de donde me quedé. Ahora aparece "Go" de John Clellon Holmes, de cual no conocía, lo reconozco, ni su existencia. Según dice la editorial: "La novela que supuso el punto de partida de la Generación Beat. Hasta ahora inédita en español. Tenemos un carácter furtivo. Conocido como el "beat tranquilo", John Clellon Holmes recoge en su novela Go las peripecias de sus amigos Cassady, Kerouac y Ginsberg en el Nueva York de finales de los 40. Esta historia de sexo, jazz, drogas y calles nos muestra que la generación beat no se limitó a inventar una forma de vida: también una literatura y un modo revolucionario de mirar."

Lo he empezado (19 y subiendo), y me gusta... Citando a mi amigo Eduardo, hay cosas que oyes, ves y lees que te dan ganas de hacer cosas, de vivir, en una palabra, y no tienen que se necesariamente buenas o increibles, simplemente es otra cosa. A mí, con la generación beat, me pasa. Recuerdo la película "La última vez que me suicidé".... pues eso...

Dos fragmentos de "Go"...

"Hobbes llegó a conocer su mundo, indirectamente al principio. Era un mundo de deprimentes pisos interiores, cafeterías en Times Square, antros de música bop, andanzas nocturnas, encuentros en las esquinas, autostop, mil bares de moda por toda la ciudad, y las calles. Ese mundo estaba habitado por gente enganchada a las drogas y otros hábitos, gente que buscaba un nuevo grado de locura, gente conectada por los invisibles hilos de la necesidad, pequeños delitos o un extraño reconocimiento de afinidad. No paraban nunca, vivían de noche, corrían por todos lados “haciendo contactos”, desaparecían de pronto en la cárcel o por los caminos, y resurgían de nuevo buscándose unos a otros. Tenían una perspectiva clandestina y misteriosa de la vida y parecían ignorar todo lo que no fuera la realidad de los trapicheos, de un lugar donde quedarse, imbuidos en el frenesí del jazz, que no decaiga la marcha. Hobbes se acercó con precaución, incluso con temor, a las lindes de este mundo, incapaz de ignorar la inmediata fascinación. Había estado demasiado tiempo entre gente más vieja, menos activa, más mental. Necesitaba algo nuevo y excitante."

(...)

"Hobbes miraba el reloj, quería estar en casa antes de que Kathryn regresara del trabajo; además, tras tantos cigarrillos y tantos café, la cerveza comenzaba a producirle una extraña sensación de lentitud. Terminó la bebida y se levantó.
—Mira, Paul —dijo Pasternak—. Mejor me voy al centro con David a echarle una mano. De todas maneras, tú tienes que comer. Nos vemos en un par de horas, ¿de acuerdo? Así que Hobbes los dejó y deambuló de regreso por la calle bochornosa y oscura. Consideraba a ráfagas la posibilidad de estar borracho y amnésico en cuatro horas, experimentando esa ilusoria sensación de despreocupación y buena voluntad que el licor le proporcionaba. El pensamiento fue agradable y fugaz.
Se entretuvo en el apartamento, colocando los cojines, lavando las tazas de café, hasta que terminó por sentarse en su escritorio y releer la carta con insatisfacción. La colocó de nuevo en la máquina y escribió despacio:
«Perdona esta retahíla de estupideces. La temeridad de una vida cada vez más ajetreada. Y amándote en vano durante tanto tiempo desde el centro. Releyéndola, descubro que ni siquiera he mencionado esas palabras odiosas. Bien, te quiero, Liza. Olvida los circunloquios. Tuyo, H.»

Título: Go
Editorial: Ediciones escalera
Autor: JOHN CLELLON HOLMES
PVP : 19,00 €
ISBN: 9788493701802
Rústica
325 páginas

sábado, 7 de noviembre de 2009

Roadhouse Sun


En esta época uno encuentra música por el canal que todos sabeis, y basta una tarde tonta clikeando sin parar, de una cosa a otra para dar con cosas que nunca d eotro modo hubiéramos encontrado. Escritores, películas que en la vida hubiera soñado ver o conocer su existencia, y música, claro... Discos que en mi adolescencia era incunable y inencontrables, que formaban casi parte de una mitología privada e inalcanzable, ahora flotan en la nada de mi disco duro, no sé de su existencia física pero al menos los he escuchado (Granicus, los 4 discos de Bobby Whitlock, el que hacía sombra a Eric Clapton en Derek and the Dominoes...)
Luego navegas y ves que hay otros como tu. Me pasó con Will Hoge, lo descubrí en myspace hace 4 años, y me acuerdo especialmente porque fue mi primera compra trasatlántica, y ahora igual cae en el Azkena del 2010. Y me pasó con Ryan Bingham.

Ryan Bingham es un muchachote de Nuevo México que se mueve en los territorios del llamado country alternativo o americana. Aún no tiene 30 años y ya tiene cuatro discos a sus espaldas. Bingham pertenece a esa clase de tipos rudos que cantan con el polvo del desierto en su garganta. Las letras de sus canciones son aridas y realistas, un reflejo de su vida errante. Vidas Rebeldes de John Ford no le pilla muy lejos. Ryan Bingham ha crecido dentro de la típica familia desestructurada del medio oeste americano y ha llevado una existencia errante desde muy joven, hostales, carreteras infinitas y antros donde tocar, hacho que compaginaba con principal fuente de ingresos (hasta hace 3 años), montando toros en el circuito de rodeos. Algunos críticos dicen que su voz se asemeja a un cantante de más de cincuenta años. Esta sensación se palpa en la primera escucha, se oyen ecos del Dylan más eléctrico, de Steve Earle o Drive-By Truckers. Sus dos ultimos discos han sido producidos por el gran guitarrista y ex-Black Crowes, Marc Ford. Tras dos discos en la modesta compañia tejana Lone Star Music, Wishbone Saloon en 2004 y Dead Horses en el 2006, ficha por Lost Highway Records y saca otros dos discos, Mescalito del 2007 y Roadhouse Sun en el 2009.


Mescalito me fascinó. El disco perfecto para cualquier tarde tonta mirando caer el sol en la estepa manchega. Roadhouse Sun me ha volado la cabeza. Desde que me llegó lo devoré, bueno, antes, porque lo escuché antes, copia de seguridad en el cd del coche y de ahí no ha salido hasta dos semanas después (cambiado por Joy de Phish, por cierto).
No sé si será la producción de Marc Ford, o que Bingham como compositor a dadu un paso más, pero el disco suena tremendo. La paleta musical incluye los popes citados antes y en canciones como "Change is" se nota que los caminos de Wilco son inescrutables y muy fructíferos. Insisto, uno de esos discos que crece en matices y profundidad con cada escucha, uno de los discos del año.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Marca de agua


Leo a Joseph Brodsky (Leningrado 1940 - New York 1996). Marca de agua, su libro, es un recorrido por Venecia a través de diversos viajes a lo largo de los años. Leí este libro por primera vez cuando trabajaba en la Librería Pasajes, cuando subíamos los libros del almacén para reponer, y allí estaba. Charo se declaró encantada por dicho libro y yo no pude más que abrirlo. Precioso. Lo volvimos a vender y lo volvimos a pedir, pero la edición en tapa dura estaba agotada. Me empeñé en tenerlo en esa edición pero no lo conseguí. Al final, lo olvidé, aunque seguí leyendo a Brodsky a menudo. Ahora me he vuelto a acordar de este libro, y lo he pedido en tapa blanda. Para mí. Es increible volver a abrir ciertos libros y descubrir que nos siguen haciendo sentir lo mismo. Nos é por qué, pero siempre que leo este parrafo, me acuerdo de mis compañeros de facultad, de Ramón, Edu, Iván, Marcos, Guada, Sergio, Araceli...


"La había visto por primera vez hacía años, en aquella reencarnación anterior, en Rusia. La visión, allí, había adoptado el disfraz de una eslavista, una experta en Maiakovski, para ser más preciso. Ese hecho casi privaba a la visión de cualquier interés a los ojos de la camarilla d ela que formaba parte. Que no era el caso lo atestiguaban las medidas d esu propiedades visibles. Un metro sesenta, huesos delicados, piernas largas, cara alargada, cabellos castaños y ojos almendrados color avellana, un ruso pasable en aquellos labios maravillosamente dibujados y una sonrisa cegadora en los mismos, soberbio vestido de ante fino como el papel y sedas a juego, impregnados de un perfume mesmérico y desconocido para nosotros; la visión era, simplemente, la de la mujer más elegante y sobrecogedora que jamás hubiese pisado nuestro entorno. Era la clase de mujer que humedece lso sueños de los hombres casados. Y además, era veneciana.
De modo que enseguida obtuvo nuestro perdón por pertenecer al PC italiano y profesar cierto entusiasmo por nuestros ingenuos vanguardistas de los años treinta, hecho que atribuimos a la frivolidad occidental. Creo que incluso en el caso de haber sido una fascista confesa la habríamos deseado con la misma vehemencia. Era de todo punto sorprendente, y cuando posteriormente se enamoró del mayor mentecato de la periferia de nuestro círculo, una especie de botarate engreído de origen armenio, más que de celos o lamentos masculinos, la respuesta general fue de rabia y asombro. Por supuesto, pensándolo mejor, uno no debería enfadarse por una pieza de encaje ensuciada por fuertes jugos étnicos. Sin embargo, lo hicimos. Porque no era una decepción, se trataba de una traición del tejido.
En aquellos días, asociábamos estilo con sustancia, belleza con inteligencia. Después de todo, éramos una panda de letrados y, a cierta edad, si crees en la literatura, piensas que todo el mundo comparte o debería compartir tu gusto y tus convicciones. De manera que si alguien resulta elegante, ese alguien es uno de los nuestros. Desconocedores del mundo exterior, de Occidente en particular, no sabíamos que el estilo pudiese comprarse al por mayor, que la belleza pudiera ser mera mercancía. De manera que contemplábamos aquella imagen como la extensión física y encarnación de nuestros principios e ideales, y su vestido, transparencias incluidas, como parte de la civilización.
Tan poderosa era aquella asociación, y tan bella era la imagen, que incluso ahora, pasados los años, con una edad diferente y, de algún modo, perteneciendo a un país también diferente, sentí que me deslizaba sin darme cuenta hacia aquella antigua forma de sentir. La primera cosa que le pregunté cuando llegué a Venezia, mientras me apretaba contra su abrigo de piel de nutria en el embarcadero atestado de gente del vaporetto, fue su opinión sobre los Motetes de Montale, publicados recientemente. El familiar fulgor de sus perlas, treinta y dos de la mejor calidad, que encontraba eco en el brillo del borde de su pupila castaña y se elevaba hasta la dispersa plata de la Vía Láctea, sobre nuestras cabezas, fue la única respuesta que obtuve, pero eso era mucho. Preguntar, en el corazón de la civilización, por lo último que había producido, era quizá una tautología. Quizá, sencillamente, me comporté con descortesía, ya que el autor no era del lugar."


"Hay algo primordial en el hecho de viajar por agua, incluso en las distancias cortas. Recibes la información de que no se espera de ti quete encuentres allí tanto por tus ojos, oídos, nariz, paladar o las palmas de tus manos como por tus pies, que se sienten extraños de actuar como un órgano sensorial. El agua altera el principio de la horizontalidad, sobre todo de noche, cuando la superficie parece pavimento. No importa lo sólida que su sustituta -la cubierta- aparezca bajo tus pies, sobre el agua siempre estás más alerta que en la orilla, tus facultades deben buscar un equilibrio. Sobre el agua, por ejemplo, nunca te distraes de la forma en la que lo haces en la calle; tus piernas te ponen a prueba, a ti y a tu ingenio, constantemente, como si fueras una especie de compás. Bueno, tal vez lo que agudiza tu ingenio cuando viajas sobre el agua sea un eco tortuoso y distante de los viejos, conocidos cordados. Sea como fuere, tu sentido de lo otro se agudiza sobre el agua, como si se intensificara por un peligro mutuo y común. La pérdida de dirección es tanto una categoría psicológica como náutica. Quizá por eso, durante los siguientes diez minutos, aunque nos movíamos en la misma dirección, vi cómo la flecha de la única persona que conocía en la ciudad y la mía divergían en, al menos, cuarenta y cinco grados. Casi con seguridad porque esta parte del Gran Canal estaba mejor iluminada.
Desembarcamos en el embarcadero de la Accademia, cayendo prisioneros de la topografía firme y de su correspondiente código moral. Tras un breve serpentear por estrechas callejuelas, se me depositó en el vestíbulo de una pensione con algo de claustro, se me besó en la mejilla -más como a un Minotauro que como a un héroe valiente- y se me desearon buenas noches. A continuación mi Ariadna se desvaneció, dejando tras de sí un hilo fragante de su caro perfume (¿tal vez Shalimar?), que enseguida se disipó en la atmósfera húmeda de una pensione impregnada, por otro lado, de un débil pero ubicuo olor a pis. Me quedé mirando los muebles durante un rato. Luego me desplomé sobre la cama."

Marca de Agua. Ed. Siruela, 13,90 €
Josef Brodsky
ISBN: 9788498411454

Reportaje fotográfico con fragmentos de "Marca de agua"
http://www.flickr.com/photos/abulukas/sets/72157600011110474/

sábado, 5 de septiembre de 2009

La Pecera cumple 3 años...

Fue ayer, o antes de ayer, o mañana, o tal vez hoy, pero es esta semana, seguro, el tercer cumpleaños de La Pecera, pequeño reducto, antro, refugio, cadalso, que nos permite vivir... y uno siempre soñó con vivir de la literatura... con escribir sobre literatura, con sanchopanzar de literatura o con quijotear entre libros, con viajar, y ser rentista decimonónico, pirata en Constantinopla, caballero de Malta en Alaska, bombero en NY, pipa de los Allman Brothers, asistente de Fernando Fernán Gómez, zapato de Aitana, camarada de Ulises, pero de momento soy librero y, la verdad, tiene su aquel...

Tres años... quién me lo iba a decir...

miércoles, 26 de agosto de 2009

El duque y el rey. Simone Felice...


A finales del año pasado, Simone Felice tuvo que dejar a su banda de toda la vida, los Felice Brothers. Una intensa depresión por motivos familiares le hizo refugiarse en un nuevo proyecto musical junto a Robert "Chicken" Burke (Simone perdió a su hija a principios de año). Con aromas a Mark Twain en "Las aventuras de Huckleberry Finn"el duo se bautizó como THE DUKE AND THE KING. El 4 de agosto editaron en Estados Unidos su debut, 'Nothing Gold Can Stay', grabado en Nueva York.
Cuidadas y exquisitas canciones como "suzanne", "Water Spider" o "Summer Morning Rain" se erigen como ejemplos preciosos de un discurso basado en guitarras acústicas y armónicos juegos vocales que dibujan un otoñal, dorado y delicado lienzo que si te agarra no te suelta. "Morning I get to hell" lo dice todo...
En el myspace del grupo se pueden escuchar sus canciones. Un manojo de arenosas maravillas campestres en la que destaca la delicada “If you ever get famous”, la canción que no he podido dejar de escuchar estos días.

lunes, 24 de agosto de 2009

"Music is all around"

"Mick Jagger ataca con "Wild Horses": Tired of living...
Charles cae en al cuenta de que las canciones siempre son oportunas. Suene el disco que suene, siempre resulta pertinente. Una vez, durante una cita en sus años de instituto, cuando estaba a punto de decirle a la chica que la quería en la radio sonó Elvis: "Loving you". Siempre pasa: los políticos son unos mangantes; los discos siempre resultan apropiados para la situación. Charles se quita el jersey. Martha and the Vandelas empiezan a cantar "Heat Wave". Charles se ríe."
(...)


"Mick Taylor ha dejado a los Rolling Stones. Mick Taylor había reemplazado a Brian Jones. Brian Jones está muerto. Mujeres de todo el mundo dicen tener hijos suyos. Todos los bebés se parecen a Brian Jones. A Mick Jagger lo plantó Marianne Faithful (...It is the evening of the day...), que se drogaba con él; luego se casó con Bianca, la que va por ahí con un sombrero de plumas y un bastón. Lleva joyas caras. Tienen un hijo. ¿O es un hija?..."
Ann Beattie. "Postales de invierno"

Cuando leí este párrafo me pareció tierno y exagerado a la vez. Tierno porque la escena donde está intercalado es un bar de mala muerte donde tres personas que se sienten solas se esfuerzan por caerse bien, o al menos por intentarlo (y saber que suena esa canción de Martha and The Vandelas no deja de ser una grandiosa y triste ironía, al igual que todos estos pensamientos de Charles intentando "estar" en la conversación), y exagerado por la afirmación en sí, claro que es 1974 y en la radio pinchan "Wild Horses"... y no 2009, donde existe un hilo musical constante en el aire que banaliza todo, y ya puedes estar declarándole tu amor a alguien maravilloso que es posible que de fondo oigas cualquier monstruosidad de Beyonce o alguna otra de esas saliendo de un aparato de radio antes que una de Elvis o de Kiko Veneno. Lo que sorprende es cuando sí sucede, porque es cierto que a veces sucede; el sábado subí una escalera y me encontré una mujer dormida en una cama pobre y acogedora, arropada levemente por una sábana y que sonrió al despertarse y verme. Había un disco puesto, sonaba "Forever Young" de Dylan. Sobra decir que se me encogió el corazón.

viernes, 21 de agosto de 2009

50 años de la edición de Kind of Blue


El miércoles pasado me dormí escuchando este disco, casi siempre que duermo solo, lo hago, pongo un disco y dejo que el sueño me venza. No sé por qué, el miércoles puse "Kind of Blue", y son cosas que no quiero pensar. El 17 de agosto se cumplieron 50 años de la edición de dicho disco. El miércoles fue 19, hacía mucho tiempo que no lo ponía. Hacía poco que había pasado mi "fase Miles" pero me había centrado en dos discos inmensos como "Sorcerer" y "Miles in the Sky", y quien los conozca sabrá que no había cabida para nada más. Pero el miércoles lo puse y toqué el cielo, 50 años después... lo puse porque en mi cabeza no paraban de sonar las primeras notas de So What... Lo dicho, esas son cosas que no quiero pararme a pensar. De hecho, en mi vida están pasando cosas increiblemente hermosas que no quiero pararme a pensar...
La grabación de "Kind of Blue" tuvo lugar en el 30th Street Studio de Columbia Records en la ciudad de Nueva York en apenas diez horas repartidas en dos días, el 2 de marzo y el 22 de abril de 1959. La fomración que acompañaba a Miles Davis en ese disco era John Coltrane al saxo tenor, el contrabajista Paul Chambers, Julian "Cannonball" Adderley en el saxofón alto, Jimmy Cobb a la batería y Bill Evans al piano. Dicen que es el disco de jazz más influyente e importante de la historia.
El álbum se basaba en formas tonales modales que permitían amplias posibilidades de tránsito por escalas a partir de alguna nota predeterminada en lugar de la secuencia lineal de acordes que desarrollaba el jazz hasta entonces. Es el disco más vendido de la carrera de Davis y el más vendido de la historia del jazz.
En el año 2002 un jurado compuesto por expertos en preservación de música y sonido de los Estados Unidos anexó a Kind of Blue en el Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos debido a su "significancia cultural o histórica" en la vida norteamericana.
Kind of Blue fue el resultado de dos sesiones de improvisación a comienzos de la primavera de 1959. El 2 de marzo Miles Davis reunió su sexteto para la grabación en el recién inaugurado 30th Street Studio de la Columbia Records, una iglesia rusa de Manhattan reciclada, de las pistas "So What", "Freddie Freeloader", y "Blue in Green", que componían la cara A del LP. El 22 de abril se completaron las grabaciones con el registro de las pistas que compondrían la cara B, "Flamenco Sketches", y "All Blues".
Davis le pidió a sus músicos que casi no ensayaran y ellos llegaron al estudio con una pobre idea de lo que iban a interpretar; unas semanas antes Miles Davis les dió bocetos de las líneas de escalas y melodías. Una vez en el estudio Davis les dió breves instrucciones de cada pieza y después se pusieron a grabar.



"Miles Davis Y Kind Of Blue. La creación de una obra mestra". Escrito por Ashley Kahn. Prólogo de Jimmy Cobb.
Editado en España por Alba Editorial. 26,50€

martes, 11 de agosto de 2009

"Postales de invierno" en agosto


“Postales de invierno”
Anne Beattie
Ed. Libros del Asteroide 2008


En cada paso hay una canción... lo queramos o no... Nos hacen volver a 1974, aunque hayamos nacido después o ese mismo años. Héroes de lo ordinario, una aspiración y una condena. El sueño hippie ha acabado, la realidad consiste en una perpetua sucesión de inviernos, de copas después del trabajo, y con suerte la compañía de un amigo. El amor es lo único por lo que luchar. El amor por una mujer con otra vida, un amor improbable. Los sueños de Postales de Invierno son inmensos... pero a veces parecen ridículos, a veces parecen patéticos, a veces… son muy humanos .Algunas veces la sinceridad con uno mismo nos puede parecer patética. No entendemos los sueños de los demás, y a veces ni siquiera los nuestros. Luego resulta que todas las circunstancias de la vida se ajustan a una canción o a un libro… Igual los personajes de este libro tienen vidas tan ordinarias como la mía. 1974. Bob Dylan publica Blood on the Tracks. El disco que se ajustaba perfectamente a la vida de Charles, protagonista de este libro, y mil años después, por qué no, tambien a la mía.

Coincidir con un libro así me hace sentir raro... Tan raro como estar enamorado y compartir una cerveza, ver una película, un paseo y ver que todo está "bien" aunque te preguntas cuánto durará y esperas que algo más que lo habitual... y escuchar otra vez todas estas canciones... y ver que todo es posible...
¿Esto suena ordinario?... he dejado los sueños de los demás por imposibles y solo me he quedado con los míos... cuando los encuentre tal vez no sepa qué hacer con ellos, pero por algo se empieza...

La reseña oficial dice que: "Considerada en EE.UU. como una de las novelas más influyentes de la década de los setenta, Postales de invierno es la novela con la que Ann Beattie debutó y que le sirvió para ser inmediatamente identificada como una de las voces más importantes de su generación.
La novela –que retrata como pocas obras el desencanto de la juventud americana posterior al movimiento hippie– cuenta la historia de Charles, un joven perdidamente enamorado de Laura, una mujer casada; de su amigo Sam, eterno parado; de Clara, su hipocondríaca madre que se pasa el día deprimida en la bañera; de Pete, su padrastro; y de Susan, su hermana.
La música pop, el cine y otros elementos de la cultura popular le sirven a Beattie para tratar con ironía temas tan universales como el amor no correspondido, la insatisfacción laboral o las relaciones familiares; y así lo que podría leerse como una divertida comedia de situación se convierte en una aguda mirada sobre una generación que se resiste a abandonar el idealismo de su juventud y a someterse a las normas que imperan en la sociedad.
Postales de invierno resulta ser –recogiendo las palabras de Rodrigo Fresán en el prólogo «una de las novelas más tristemente graciosas o graciosamente tristes que jamás se hayan escrito»."

viernes, 7 de agosto de 2009

Poema 12 Oliverio Girondo...




Oliverio Girondo. poema 12. "Espantapájaros" 1932.
Calcomanías. Poesía reunida 1923-1932. Ed. Renacimiento. 2007. 10 €.


Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.

jueves, 6 de agosto de 2009

Un cambio sutil... De Imaginantes, Rayuelas y mariposas

En este episodio de Imaginantes no se hace referencia a ningún libro o autor, simplemente exponen lo que es el llamado Efecto mariposa, y lo exponen, claro, a la hermosa manera poética de esta serie... Un lujo y un placer...



El otro día, hablando con alguien increible, recordé lo del efecto mariposa, pero desde luego yo no lo expliqué de este modo, y si salió a colación fue porque estábamos hablando del azar, de la casualidad, y de la gran cantidad de variables que se han de dar para que dos personas medianamente desconocidas, acaben, por ejemplo, comiendo juntas en un restaurante chino, o paseando del brazo por las calles de París...
El azar no exite, sólo el desconocimiento de las causas nos hace llamarlo así...
Tal vez...



Ayer vendí Rayuela a una chica de no más de 17 años; me preguntó, como si estuviese pidiendo algo imposible, si la tenía... Sólo por eso merece la pena tener abierta la pecera...

jueves, 25 de junio de 2009

The Felice Brothers y las almas grises


The Felice Brothers es un grupo que si te llega, lo adoras de verdad. Más allá del calado emocional de su música, tienen pinta de jovenzuelos clochards, a la vez de vuelta de todo y al mismo tiempo con la avidez de los que se beben la vida a tragos largos, como si fueran los sobrinos bastardos de un Dylan anclado en el recuerdo de Woody Guthrie, hijos ilegítimos de The Band más agrestes y acústicos. Escuchar sus discos es sentir la punzada en el pecho cuando menos te lo esperes, es hacer un viaje en el tiempo hacia un lugar ajeno a modas, a pasajes sonoros donde lo que prima es lo orgánico, la emoción, el sentimiento, por encima de la calidad sonora o de la destreza interpretativa, antes está contar una historia y contarla bien, sudando, cantando, bailando, hermanándose o simplemente entonando miserias como si fuesen entuertos que hay que desfacer...
The Felice Brothers son tres hermanos, Simone Felice, Ian Felice y James Felice más un bajista llamado Christmas y Greg Farley. Simplemente hacen música.


Acaban de sacar un disco nuevo y no lo tengo aún, y lo echo en falta. Yonder is the Clock... El año pasado tuvieron un leve atisbo de subirse a la ola de la moda pero la prensa olvida rápido y ellos, afortunadamente, siguen a lo suyo. Cualquier disco de ellos es una delicia… Tonight at the arizona, cuya foto encabeza esta entrada, fue el primer disco que tuve, y para mí una de las portadas del año (portadas de disco, noble y fabuloso arte echado a perder...) y un disco precioso...
Supongo que estas palabras responden al hecho de que sólo vendo a Larsson y al Falcones... Le acabo de enseñar a un cliente (que quería algo para regalar a alguien que lee mucho) "Almas grises" de Philippe Claudel, y me ha mirado como si le hubiera ofrecido un pescado podrido... Sí, se llevó a Falcones... Cuando se fue, puse a esta panda de tipejos a todo volumen... Frankie's gun para ser exactos...

Frankie’s gun es toda una flamante historia de celos, tiros, tipejos torvos de baja ralea, California y sueños rotos… la poética del perdedor… la fascinante y humana poética del perdedor…


Esta es la muestra de cómo grabar casualmente uno de los videos más bonitos que he visto (soy así de facilmente complacible, qué le vamos a hacer) Un video de esos que piensas, joder, haber estado allí... La belleza se puede buscar y ver que es esquiva pero hay algunos que la tienen porque sí, entonces sólo hay que sentarse en el suelo con una botella de vino junto a una mujer preciosa, que The Felice Brothers harán el resto...


Insisto, botella de vino, mujer preciosa (se aceptan amigos añorados) y estos... minuto 2:55, magia y los pelos de punta...


http://www.myspace.com/thefelicebrothers

martes, 23 de junio de 2009

La pasión



Estoy terminando de releer "La Pasión" de Jeanette Winterson. Fue algo casual, no lo planeé, en mi último viaje a Madrid paseé por la cuesta de Mollano y en una caseta encontré la primera edición de Edhasa de diciembre de 1988, la que yo leí, hace la burrada de veinte años ya... El subidón fue digno de cualquier librero enfermo... Tengo más callo que con 15 años, y evidentemente soy menos epatable, pero es un libro precioso, y seguramente (cosa en la que estoy reparando en esta relectura) este libro tenga mucho más que ver con mi educación sentimental de lo que yo pueda darme cuenta (hubo cuatro libros ese lejano año del 89, a saber: Trópico de cáncer, El guardián entre el centeno, Demian y La Pasión, luego me quejo de que me va como me va y me ha ido como me ha ido...). La Pasión era un libro que recordaba vagamente, pero no con la profundidad necesaria como para haberme mantenido ahora alejado de él si mi cuerpo lo llega a saber, pero pensé que si lo había encontrado después de tantos años, debería leerlo aunque, como digo, si lo llego a saber ni lo abro, o no, a veces hay que escupir el veneno, cueste lo que cueste... y sí, está saliendo, además con calma y sin dramas... comienzo a focalizar en otros ojos, los míos tal vez...
Este libro está reeditado en Lumen, ya lo conté en otra entrada. Insisto, un libro precioso. Algunos fragmentos que leí ayer:

"... Mi corazón es un órgano fidedigno; de lo contrario, ¿cómo podría ser corazón? Mi corazón cotidiano y esforzado, el que se reía de la vida y no revelaba nada. He visto esas muñecas del este que se guardan una dentro de la otra, que se ocultan una dentro de la otra, y por eso sé que el corazón también puede ocultarse.
Entré en un juego de azar y la apuesta fue mi corazón. Esos juegos sólo se juegan una vez.
Es mejor no jugar a esos juegos

(...)

Esa tarde, cuando salimos, le pedí que se casara conmigo, pero negó con la cabeza.
“No puedo darte mi corazón”
“No necesito tenerlo”
“Tal vez no, pero yo necesito darlo. Y tu eres como mi hermano”
Le conté a su madre lo sucedido...
“Eres demasiado equilibrado para ella, le gustan los locos. Le digo que se serene, pero nunca lo hará...”

(...)No tiene sentido amar a alguien con quien jamás podrás despertar por la mañana, salvo por casualidad.
Dicen que esta ciudad puede asimilar a cualquiera. Venecia. Al parecer, aquí están representadas todas las nacionalidades. Hay soñadores, poetas, paisajistas con la nariz sucia y vagabundos como yo, que llegaron por azar y nunca más se fueron. Todos buscan algo, recorren el mundo y los siete mares pero buscan un motivo para quedarse. Yo no busco nada, he descubierto lo que quiero y no puedo tenerlo. Si me quedara, no sería por esperanza sino por miedo. Por miedo a estar solo, a separarme de la mujer que con su simple presencia ensombrece el resto de mi vida.
(...)
Fui un mal soldado porque me importaba demasiado lo que ocurriría después. Nunca pude abandonarme en medio de los cañonazos, en el instante de combate y odio. Mi mente corría más que yo con imágenes de campos cubiertos de cadáveres y la destrucción de todo lo que había tardado años en ser creado.
Me quedé porque no tenía adónde ir.
No quiero repetirlo."


Esta es una canción de un músico llamado Trevor Exter, basada en el libro... Me recuerda a Clem Snide un disparate... En sus palabras...
"-"Fairyland" is one of my first songs for cello, though I figured out the chords on guitar before completing the cello arrangement. The lyrics draw some inspiration from a book by Jeanette Winterson called "The Passion". This is also the first time John and Jazz played on stage together. We didn't rehearse at all except briefly during soundcheck.


Lyrics:

Dont tell me you love me if you cant show me
Dont try to appease me
I know you know how to please me

Life is not a fairyland
Youve got too many questions
If you keep on like this youll never get an answer

Time to let go came and went but still i held on tight
Until the clearest message sent arrived in my blackest night

I didnt know but I should have seen
I didnt see but I should have known
My precious bruised and torn
My fabulous weathered and worn

Life is not a fairyland
Dont tell me you love me if you cant show me



Trevor Exter: voice, cello, songwriter
Jairus "Jazz" Odums: bass
John Morgan Kimock: drums

Filmed at Joe's Pub, NYC
April 14th, 2009
Video by Dawn Of Man Productions

lunes, 15 de junio de 2009

No se te ocurra creerme si te digo que te quiero

Llevo meses pensando en hacer un entrada decente sobre Phil Lynott, pero es alguien tan enorme que da miedo poner cualquier cosa. Desde los días del Complot, a mediados de los 80, cuando fascinado por la música de Thin Lizzy descubría a la vez que Lynott acababa de morir. Luego en el Porche, oyendo a Yosi cantar "sabes, Phil Lynott murió?", mientras Jose nos ponía cerveza tras cerveza y un compañero de instituto que te grababa el Black Rose en cinta y tu cogías esa cinta como si fuera oro y hubiese salido de un cajón secreto...
Hoy me puse en el coche, Don't believe a word... un par de veces, reconforta cantar con Phil... me no me creas si te digo, especialmente si te digo, que estoy enamorado de ti, no me creas si te digo que escribí esta canción para ti... orgullo de hombre herido... en el fondo eso es lo último que nos queda, no? Como songwriter, Lynott tiene pocos rivales...

Ahí está la mejor formación (aunque eso da para grandes debates...) Gorham, Lynott, Robertson, Downey... en el Live and Dangerous...

martes, 9 de junio de 2009

La felicidad de "La Pasión"


"Yo era feliz, aunque esta es una palabra de adultos. A un niño no hace falta preguntarle si es feliz; es algo que se ve. Los niños son felices o no lo son. Los adultos hablan de felicidad porque en su mayoría no son felices. Hablar de felicidad es como intentar atrapar el viento. Es mucho más fácil dejar que nos envuelva. Aquí es donde yo discrepo de los filósofos. Ellos hablan de pasión, pero carecen de ella. No hableis nunca de felicidad con un filósofo.
Pero ya no soy un niño, y a menudo el reino de los cielos se me escapa también. Ahora las palabras y las ideas se interponen siempre entre el sentimiento y yo. Hasta el sentimiento al que tenemos derecho por nacimiento, el de ser felices.
Esta mañana huelo a gachas y veo a un niño que contempla su imagen en una olla de cobre a la que ha sacado brillo. Su padre le ve y se echa a reir, y le ofrece el espejo que él usa para afeitarse. Pero en el espejo el niño sólo puede ver una cara, mientras que en la olla puede ver todas las deformaciones de su cara. Ve muchas caras posibles; ve aquello en lo que puede convertirse."

Jeanette Winterson. La Pasión. Ed Lumen.

viernes, 8 de mayo de 2009

Imaginantes Cosmicómicas

Encontré "Imaginantes" por casualidad buceando por el youtube, buscaba la entrevista a Borges en el programa "A Fondo" y, como digo, de casualidad di con esta cosa que no dudo en calificar de pequeña maravilla.

Son unas cápsulas literarias producidas por Televisa (Méjico) de no más de 2 minutos donde, a patir de una frase, de un libro, de una anécdota o del argumento de un relato, crean una espacie de juguete poético animado..., no sé cómo definirlo mejor.

Cito a alguien llamado Álvaro Cueva, que lo encontré de sopetón buscando saber qué era eso de Imaginantes: "Imaginantes es lo más parecido a la poesía que se ha hecho en la industria de la televisión mexicana, son instantes en donde la palabra, la imagen y los sonidos se mezclan a partir de una idea, de una frase o de una leyenda para crear algo nuevo que nos cambia, que nos mejora, que nos recuerda lo mucho que falta por hacer en cuestión de televisión."
Pues eso, que seguramente acabaré poniendo las 23 cápsulas, una por una, y como estoy como estoy, empiezo por esta, que la disfruten...



jueves, 16 de abril de 2009

Que te abrace tu puta madre...

Todo macho beta que se precie ha vivido una situación parecida alguna vez en la vida, la pena es que algunos no tuvimos los arrestos suficientes para soltar tan gloriosa frase y quedarnos tan a gusto... Claro que, "todo es mentira"...

martes, 31 de marzo de 2009

Herman y Jesús


Tontería. Dentro de poco las procesiones y eso que algunos dan en llamar sentimiento religioso estarán inundando todo. Aún no sé dónde me escaparé, ni si voy a poder escaparme, pero algo habrá que hacer. Hoy estaba haciendo limpieza, barriendo la calle, el espaparate y murmurando en voz alta tonterías, cuando he alzado la cabeza, he visto el rótulo de la librería y no he podido más que sonreir al vez cómo va a mirar Hermann Munster a Jesucristo y las diversas vírgenes cuando pasen por aquí en procesión.. Es hilar muy fino, pero como resistencia pasiva me vale. Definitivamente he aprendido a sobrellevar cosas como la Navidad, carnaval y festividades varias, pero con la semana santa no puedo